Viernes, 16 de noviembre de 2007
El calvinismo de Miguel Servet
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Considera a Miguel Server reformado o protestante es algo arriesgado, pero debido a muchas de sus ideas, el espa?ol estaba m?s cerca de los planteamientos protestantes que de los cat?licos. Lo que podemos decir sin duda, es que Server, tal vez por su martirio, se convirti? en el m?s reconocido y admirado de nuestros heterodoxos. Seguramente esta admiraci?n proviene de una confusi?n que intentaremos corregir m?s adelante.
La familia Servet se traslad? en el 1511 en Villanueva de Sijena, un peque?o pueblo aragon?s donde su padre hab?a sido destinado tras ser nombrado notario real. All? naci? Miguel y disfrut? de la holgada situaci?n familiar. Sus padres desearon desde el principio, que su hijo se convirtiera en sacerdote, lo que no sab?an era que terminar?a interes?ndose por la religi?n, pero en otros aspectos. No sabemos a ciencia cierta sobre la educaci?n que recibi? de Miguel, aunque sus bi?grafos nos hablan de una facilidad precoz para el estudio, dominando varios idiomas en su adolescencia (lat?n, griego y hebreo y era muy versado en matem?ticas y filosof?a escol?stica) A los catorce a?os entr? al servicio de Juan Quintana, un erudito monje franciscano. A la edad de diecisiete a?os fue enviado a Toulouse para estudiar derecho En la universidad ley? la Biblia, algo totalmente prohibido en Espa?a. All? descubri? por primera vez, que el concepto de Trinidad no se expon?a impl?citamente en el texto.
Despu?s de dos cursos, el joven Miguel, decide acudir a la llamada de su antiguo preceptor Quintana, que se hab?a convertido en confesor de Carlos V. Fue testigo de la coronaci?n del emperador en Bolonia. Escandalizado del boato de la curia romana, dejo la ciudad para ir a Basilea con la intenci?n de unirse a los reformados. Permaneci? unos meses en la casa del pastor Ecolampadio. Despu?s de graves desencuentros, Miguel march? hacia a Estrasburgo, donde conoci? a los reformadores Bucer y Capito. En 1531 public? De Trinitatis Erroribus Sobre los errores de la Trinidad . Servet cre?a que los protestantes tras leer su libro, abandonar?an r?pidamente la doctrina de la Trinidad.
La mayor?a de los reformados se opusieron a las ideas de Servet. Melanchton dijo acerca del libro: "En cuanto a la Trinidad, ya sabes que siempre he temido que alg?n d?a el tema estallara. ?Buen Dios, cu?ntas tragedias esta cuesti?n acarrear? a las generaciones futuras!"
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Despu?s del revuelo formado, Miguel Servet intent? escribir un libro m?s conciliador con su Dialogorum de Trinitate o Di?logos sobre la Trinidad, publicado al a?o siguiente. Pero lo cambios que realiz? eran tan peque?os y su afirmaciones tan tajantes que la agria pol?mica se agrav?. Sus libros fueron confiscados y se le advirti? que no visitara varias ciudades protestantes. En el bando cat?lico tambi?n fueron condenadas sus obras y en 1532 la Inquisici?n le conmin? a regresar a Espa?a para ser juzgado. Su hermano Juan, que era sacerdote, intent? convencerle para que volviera a casa. Servet, atemorizado por todo lo sucedido intent? esconderse y pasar desapercibido. A?os m?s tarde, recordaba as? aquellos a?os: Se me persegu?a por todas partes para ser arrastrado hasta la muerte.
Bajo el nombre falso de Michel de Villeneuve se instal? en Paris, donde estudi? Matem?ticas y Medicina en la universidad. Pero el la vieja Sorbona, la agitaci?n religiosa era a?n peor que en Suiza. Nicol?s Cop, rector de la universidad, fue obligado a abandonar la ciudad tras el discurso de apertura del nuevo curso. En Paris Servet y Calvino se conocieron, aunque al poco tiempo el segundo tuvo que huir de la ciudad. Al a?o siguiente Calvino, arriegando la vida, decidi? regresar a Par?s para disputar con Miguel Servet, pero el espa?ol no se present? a la cita, seguramente por miedo a ser descubierto. Miguel Servet abandon? Paris, gan?ndose la vida como corrector de pruebas. Tras este breve par?ntesis Servet retom? sus estudios de medicina. En 1538 ya ten?a el t?tulo de doctor, colaborando con varios m?dicos famosos. Pero sus ideas innovadoras en medicina, sobre todo en lo relacionado con la circulaci?n pulmonar, le trajeron muchos problemas. No se sabe con certeza si fue Miguel Servet o un contempor?neo suyo quien primero hizo este descubrimiento, a pesar de todo, Servet fue el primero en publicarlo
En 1538 Servet fue condenado por la universidad, el Parlamento y la Inquisici?n, por mezclar la medicina y la astrolog?a. De nuevo huy?, para instalarse primero en Lyon, y despu?s en Viena, convirti?ndose en m?dico personal del arzobispo Pierre Palmier. Durante doce a?os de vida tranquila en Viena, nada hac?a presagiar el tr?gico final de Servet.
Continuando con su labor literaria, en 1542, public? una nueva edici?n de la obra de Ptolomeo suavizando algunos de sus ideas, pero su proyecto m?s ambicioso era la edici?n de la Biblia de Pagnino, completada en siete vol?menes en 1545. Con esta edici?n, realiz? la primera cr?tica moderna al texto b?blico. A pesar de todo, Servet segu?a intersado en la teolog?a, por lo que public? su tratado teol?gico, Christianismi Restitutio o La Restauraci?n del Cristianismo. No pudo evitar reanudar su agria pol?mica con un viejo conocido, Juan calvino, con el que reanud? una agitada relaci?n epistolar desde 1546. Calvino ya hab?a escrito su Institutio Christianae Religioniso o Instituci?n de la Religi?n Cristiana y era el l?der espiritual de Ginebra. Hasta ese momento, la teolog?a de Calvino apenas hab?a tocado el tema de la Trinidad, pero tras una acusaci?n por Pierre Carola de unitarista, de la que Calvino fue absuelto por un s?nodo en Lausana, Calvino se empe?? en combatir cualquier signo de unitarismo
Servet envi? a Calvino un manuscrito de su todav?a in?dita Restitutio. Calvino le correspondi? envi?ndole un ejemplar de su Institutio, pero Miguel Servet se lo devolvi? repleto de anotaciones, que ridiculizaban su texto. Calvino, cansado de esta est?ril disputa, decidi? interrumpir la correspondencia.
De manera provocativa Miguel Servet env?o un ejemplar de su Restitutio a Calvino. En el texto se inclu?an treinta cartas de Servet enviadas a Calvino. Calvino, enfadado, revel? la verdadera identidad de "Villeneuve" a la Inquisici?n de Viena. Tras su arresto e interrogatorio, Servet escap? de la c?rcel. Pero ten?a pocos sitios donde refugiarse. Perseguido en Espa?a, Italia, Francia, amenazado en Suiza y otras ciudades de Alemania. Al final opt? por el norte de Italia, donde cre?a que sus textos eran bien acogidos, pero inexplicablemente se dirigi? despu?s hacia Ginebra. Una vez en la ciudad se present? en la iglesia donde sol?a predicar Calvino, alguien le reconoci? y fue arrestado y juzgado por herej?a ante las autoridades de la ciudad.
La acusaci?n presentada por Nicol?s de la Fontaine en contra de Miguel Servet, en el Ayuntamiento de Ginebra, acusaba a Miguel Servet de no aceptar la Trinidad y de no aprobar el bautizo celebrado durante la ni?ez. Una vez condenado, Calvino pidi? que Miguel Servet fuera decapitado, para que no sufriera tanto, pero el Ayuntamiento insisti? en que fuera quemado en la hoguera.
Miguel de Servet mantuvo la compostura hasta el ?ltimo momento. Muriendo entre las llamas, se dice que grit?: ?Oh, Jes?s, Hijo del Dios Eterno, api?date de m?! Farel, que hab?a presenciado la ejecuci?n, coment? que Miguel Servet, desafiante hasta el final, podr?a haberse salvado si en su lugar hubiese gritado: Jes?s, el Hijo Eterno. Unos meses m?s tarde, Miguel Servet fue ejecutado en efigie por la Inquisici?n de Francia.
La muerte de Miguel Servet abri? entre los reformados. un debate acerca de la tolerancia. Algunos estuvieron a favor la condena como el caso del magistrado italiano Gribaldo, pero otros como David Joris escrib?a desde Basiliea a los distintos gobiernos de las ciudades protestantes de Suiza para pedir clemencia. Pero la mayor parte de los l?deres reformados apoyaron la ejecuci?n de Miguel Servet, como Melanchthon que refiriendose a ella comento que era un ejemplo piadoso que merec?a ser recordado para toda la posteridad. Calvino nunca mostr? el menor arrepentimiento por ella. Utilizada por los cat?licos durante a?os para criticar a los reformados.
Una obra an?nima sobre el castigo de los herejes, ped?a la tolerancia. Gracias a obras como esta se abri? en debate sobre la cuesti?n del castigo o la tolerancia de las herej?as, consiguiendo un mayor grado de tolerancia. A pesar de que, durante un tiempo, los herejes fueron ocasionalmente castigados con la muerte en algunos pa?ses protestantes, desde ese momento, la oposici?n a la pena m?xima se hab?a extendido de forma general. La muerte de Miguel Servet contribuy? a una mayor apertura hacia la libertad religiosa.
Pero, como dec?amos al principio, ?se puede considerar a Miguel Servet protestante o cat?lico? Ser?a f?cil mantener a Servet en el limbo religioso, o como se ha tendido en las ?ltimas d?cadas, incluirlo en la lista de agn?sticos y ateos que, supuestamente lograron el progreso de la raz?n y de la ciencia. Tal vez, diciendo lo que no era Servet, podamos deducir lo que era realmente. En primer lugar no era ateo ni agn?stico. Esta afirmaci?n rotunda est? firmente apoyada por su confesi?n final, mientras era quemado en la hoguera: Oh, Jes?s, Hijo del Dios Eterno, api?date de m?! Pero nuestro argumento viene apoyado, por otros comentarios de Servet. En una carta escrita en la c?rcel, en la que se defiende de las acusaciones de Calvino Servet nos dice Juan Calvino falsamente me acusa de haber dicho lo que sigue: 1. Que las almas son mortales. 2. Que Cristo ?nicamente adquiri? de la Virgen Mar?a una cuarta parte de su cuerpo. Se trata de cosas horribles. Entre todas las herej?as y todo los delitos, no existe ninguno tan grande como pretender que el alma es mortal. En todo lo dem?s, puede haber esperanza de salvaci?n, mientras que no la hay con tal herej?a. Quien lo pretenda no cree en la existencia de Dios, ni en la justicia, ni en la resurrecci?n, ni en Jesucristo, ni en las Sagradas Escrituras ni nada m?s. S?lo cree que todo muere y que el hombre y la bestia son una misma cosa. Si yo hubiera dicho o escrito tal cosa, yo mismo me condenar?a a muerte?.
Con esta declaraci?n Servet confirma lo que enunci?bamos, ya que condena el ateismo quien lo pretenda no cree en la existencia de Dios...Si yo hubiera dicho ...tal cosa...me condenar?a a muerte. Si nos fijamos, al citar los principios b?sicos del cristianismo cita: la justicia, ni en la resurrecci?n, ni en Jesucristo, ni en las Sagradas Escrituras. No habla de advocaci?n a santos, sacramentos o cualquier otro tipo de creencias. Todas estas, ideas y doctrinas reformadas. Edito la Biblia, de cuyo estudio se hab?a ocupado toda la vida, la base de su fe tambi?n era B?blica. Por otro lado, Servet ten?a un concepto distinto de la iglesia, el no quer?a reformarla, quer?a restituirla a su estado primito. La restituci?n, expresada en su libro Christianismi Restitutio, publicado en Viena en 1553. Esta obra estaba dirigida a los te?logos, nos confirma muchas de sus creencias. En ella ataca al papado y transmite una fe puramente cristoc?ntrica al afirmar: Ahora Cristo no est? muerto, como para tener necesidad de un sucesor; ni ausente como para requerir un vicario o un regente. Cristo vive, Cristo nos basta, Cristo nos est? presente y est? a nuestra disposici?n realmente como pont?fice .
Por si nos quedara alguna duda del protestantismo de Servet, el mismo nos narra su conversi?n al decir que la causa que me fue encomendada por un cierto impulso divino para que la defendiese yo, que estaba celoso de tu verdad. Comenc? esta tarea en otro tiempo, y ahora de nuevo me siento movido a proseguirla.
Nieto nos anuncia por ?ltimo, que hab?a en la tenaz lucha de Servet contra Calvino cuando nos dice que las cartas a Calvino y el enviarle el manuscrito de Restitutio, y al final su propio enfrentamiento con ?l, era su deseo de realizar la suprema misi?n de convertirlo. Servet cre?a en el fondo que el ?nico capaz de entender sus proposiciones teol?gicas, que s?lo era tiempo que las aceptara, en ese sentido era m?s calvinista que el propio Calvino, esperando que terminar? por creer lo que el defend?a.
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