Domingo, 18 de noviembre de 2007
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Cuando Felipe II viaj? a los Pa?ses Bajos ten?a 22 a?os, pero el joven pr?ncipe no era una persona impresionable. A esa edad ya se hab?a casado con Mar?a Manuela de Portugal y enviudado, ten?a un hijo, hab?a sido regente de Castilla y Arag?n desde la edad de quince a?os. Aunque Parker comenta que los Pa?ses Bajos debieron impresionar a Felipe y s?quito, ya que algunos de sus compa?eros se animaron a hacer una relaci?n de todo el viaje. Los libros que escribieron Vicente ?lvarez y Juan Chrit?val Calvete de Estrella , criado del pr?ncipe.
El libro de Calvete es una amplia descripci?n del viaje del pr?ncipe, en el que se presta especial atenci?n a las descripciones de las celebraciones y el boato de las ceremonias oficiales. Por el contrario ?lvarez comenta de manera m?s sus impresiones y el car?cter de los diferentes territorios que visitaron.
?lvarez hace toda una comparaci?n de costumbres castellanas y flamencas. Describe la alimentaci?n, la bebida, la forma de celebrar las fiestas, los horarios de trabajo, el derroche y la relajaci?n de costumbres . Otra de las cosas que comenta es el temor que en esta temprana fecha ya se ten?a a los espa?oles:
?De espa?oles se recatan m?s que de otra gente, y ass? es en Alema?a y en todas las partes, y la causa es aver tratado con soldados y gente de guerra, que si ay cuatro buenos ay seis desesperados y malos christianos que traen otros tantos mo?os ladrones y vellacos...los espa?oles son mal quistos de las otras naciones, y porque son traviessos y muy sobervios?.
El viaje por los distintos territorios era un requisito imprescindible para tomar posesi?n de su futura herencia. Un viaje parecido, pero en direcci?n contraria, hab?a hecho su padre Carlos V a los diecisiete a?os de edad, para tomar posesi?n de las coronas castellana y aragonesa.
Los Pa?ses Bajos dieron un gran recibimiento a su fututo soberano. Decenas de arcos de triunfo saludaban al joven Felipe II, se celebraron espect?culos, luchas de leones y toros, justas, obras de teatro.
Flandes era la meta final del viaje, ya que el pr?ncipe hab?a visitado primero sus territorios en Italia y Alemania, en un largo viaje de seis meses.
Unos territorios m?s densamente poblados que los de la Pen?nsula, ya que la poblaci?n superaba los tres millones de personas. Muy industrioso, comercial e instruido, como comenta el mismo ?lvarez en su cr?nica. Tambi?n describe las magn?ficas construcciones. Las provincias m?s ricas y populosas eran las de Holanda, Zelanda, Hainaut, Flandes y Brabante. Hab?a ciudades muy grandes como Amberes con 80.000 habitantes, Gante y Bruselas con unos 30.000.
La comitiva pas? seis meses visitando las ciudades de los Pa?ses Bajos. La aparente unidad de estos territorios contrataba con los numerosos conflictos sociales, interestatales, la crisis econ?micas de algunas provincias y la resistencia de muchos de los s?bditos a someterse voluntariamente a la centralizaci?n implantada por los Habsburgo, por si esto fuera poco, los conflictos religiosos tambi?n repercut?an en muchos de los territorios.
Por otro lado la crisis econ?mica de la propia monarqu?a y el peligro franc?s dificultaba la protecci?n del territorio.
El 1 de abril de 1549 la comitiva principesca llegaba a Bruselas, donde el pr?ncipe deb?a reunirse con su padre Carlos V. En una emotiva ceremonia, seis a?os despu?s en la misma ciudad de Bruselas, Carlos V abdica a favor de su hijo Felipe II. En el discurso pronunciado por el emperador ante sus s?bditos flamencos, se hace una justificaci?n de su reinado relatando los acierto m?s claros y las causas de los errores.
En la primera parte del discurso el emperador relata las causas por las que lleg? a gobernar tan amplio imperio. Despu?s habla de su lucha contra el Turco y su fracaso ante los herejes alemanes:
?Mas si bien fue este mi celo, no pude ejecutarlo como quisiera, por el estorno y embarazo que me han hecho parte de las herej?as de Lutero y de los tros inmundos herejes de Alemania, parte de los pr?ncipes vecinos y otros que, que por enemistad y envidia me han sido siempre contrarios, meti?ndome en numerosas guerras...?.
El emperador afirma que todas las guerras que ha hecho han sido voluntad de Dios:
?Finalmente, yo hice lo que Dios fue servido, porque los sucesos de las guerras no todas las veces est?n en manos de los hombres, sino en la voluntad de Dios...?
La advertencia final que da a los flamencos es muy significativa:
?Y principalmente, hab?is de mirar y guardaros no da?en ni infeccionen la pureza de vuestra fe las novedades y herej?as de las provincias vecinas, y si acaso entre vosotros han comenzado a echar ra?ces, arrancadlas luego con toda diligencia, si no quer?is que vuestra Rep?blica se acabe y consuma y se revuelvan las cosas de arriba abajo, dando de vosotros de mil desventuras y despe?aderos?.
Uno de los peligros que el emperador ve en la Reforma es los trastornos sociales que esta lleva pareja, por eso dice que vuestra rep?blica se acabe y consuma y se revuelvan las cosas de arriba abajo.
Felipe II permaneci? hasta el a?o 1559 en los territorios de los Pa?ses Bajos haciendo la guerra al franc?s y al papa Paulo IV.
Su experiencia neerlandesa no logr? cambiar sus sentimientos y educaci?n espa?olas, por otro lado, su padre Carlos V hab?a dejado claro en su testamento que la piedra angular de todos los territorios que ced?a a su hijo eran los reinos peninsulares. Aunque Miguel ?ngel Echevarr?a cuente la an?cdota ap?crifa en la que Carlos V dice a su hijo que si quer?a aumentar sus dominios y gobernar con acierto, deb?a situar su corte en Bruselas; si solo conservarlos, en Barcelona, y si perderlos, en Madrid. Por ap?crifa que sea la an?cdota, se?ala Echevarr?a, no deja de revelar el pensamiento estrat?gico de Carlos V. Pero Felipe decide quedarse en Madrid, porque hay que derrotar a los turcos y perfeccionar el espacio mundial de la monarqu?a .
Parker dice lo siguiente acerca del regreso de Felipe II a Espa?a: Espa?a era el centro de la monarqu?a de los Habsburgo. Ya en 1543 Carlos V hab?a reconocido que s?lo las rentas de Espa?a pod?an proporcionarle el dominio necesario, lo cual ser?a todav?a m?s cierto durante los ?ltimos a?os de su reinado: Espa?a y en particular, Castilla (que constitu?a tres cuartas partes de la totalidad) facilitaban a los Habsburgo los hombres y el dinero que estos precisaban para realizar su pol?tica imperial? .
Las dificultades de la autoridad real en Espa?a y el problema turco determinaron a Felipe a regresar a la Pen?nsula, en el norte quedaba el problema sin zanjar de los protestantes, Francia segu?a siendo una amenaza para los Pa?ses Bajos, Inglaterra consolidaba su poder en la zona, pero a los ojos de Felipe II los problemas de Espa?a eran m?s acuciantes.
Las impresiones que pudieron quedar en Felipe II acerca de los territorios de Alemania y los Pa?ses Bajos pueden resumirse en lo que dice en la conclusi?n de su relato Vicente ?lvarez:
?Oh espa?oles!, alabad a Dios que os hizo tales y se?ores de tan buena provincia, y os dio Rey que os tiene en tanta justicia, y os defiende haziendo la guerra fuera de vuestra tierra...Solo para offender a Dios tienen libertad, que no puede ser mayor cautiverio. Buen siglo aya quien puso en Espa?a la Santa Inquisici?n, y muchos a?os viva quien la conserva y favorece con tanto cuydado, en todas las cosas del servicio de Dios y buena governaci?n de todos sus reynos y se?or?os. Am?n? .
En este elogio a la Inquisici?n y oposici?n a la libertad puede resumirse la idea filipina, su concepto de justicia y el sentido ?ltimo de su estrategia pol?tica y militar.
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