Lunes, 19 de noviembre de 2007
Juan de Vald?s.
Un reformador espa?ol anterior a Mart?n Lucero
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Juan de Vald?s es un ejemplo de los estrechos lazos que hubo, por lo menos en un principio, entre los reformados espa?oles y los seguidores de Erasmo . En algunos casos la simbiosis fue total, hasta el punto de que algunos erasmistas terminaron por separase de la l?nea ambigua, despu?s de abierta condena, que tomo el Holand?s frente a Lutero, y su negativa a unirse a las filas de los reformados. Uno de esos hombres era conquense, estudiante en Alcal? de Henares y ciudadano del mundo, se llamaba, Juan de Vald?s.

Juan fue uno de los primeros espa?oles en abrazar la fe reformada, aunque sea dif?cil encasillarlo en cualquier tipo de dogmatismo. Tal vez, esta negativa a encasillarse, ha creado mayor dificultad; por ello algunos historiadores han puesto en duda sus ideas reformadas protestantes, queriendo asociarlo a los diferentes grupos de reformistas moderados que surgieron dentro de la Iglesia Romana. Antonio Fern?ndez Luz?n se inclina claramente hacia el protestantismo valdesiano cuando afirma que Juan de Vald?s, al que Bataillon adscribi? al erasmismo, es hoy generalmente admitido como luterano despu?s de los estudios de Nieto, Gilly y Firpo . Lo mismo pensabaN Men?ndez Pelayo, el Dr. Manuel Gutierrez, el Dr. Jos? Flores; Werner Thomas habla de la aparici?n de Juan de Vald?s como luterano en la lista de 1533, entregada al tribunal de Toledo por el cl?rigo manchego Diego Hern?ndez .

Con el fin de descubrir a la persona escondida detr?s del ?personaje?, introduzc?monos en sus vivencias m?s ?ntimas y en los primeros a?os de su formaci?n, conociendo a su familia y algunas de las personas que lo rodearon en esta etapa. Los Vald?s proven?an de una familia conversa de Cuenca, con precedentes de apoyo a la revuelta de los comuneros a favor del Marqu?s de Villena . El padre de Juan se llamaba Hernando y trabajaba bajo las ?rdenes de otro jud?o converso, el primer Marques de Moya, Andr?s de Cabrera. Esta uni?n con los Marqueses de Moya permiti? a la familia Vald?s prosperar bajo su sombra. Cuando los Marqueses se pusieron durante la Guerra Civil de 1475 al lado de la entonces princesa Isabel, no pod?an ni imaginar los beneficios que esto iba a reportarles. De ser unos nuevos nobles, pasaron a ocupar una posici?n importante en la Corte Castellana. Hernando, por su parte, recibi? la vacante de regidor de Cuenca. El padre de Juan se cas? poco despu?s con Mar?a de Barrera que proced?a como ?l de familia conversa.

La pareja tuvo doce hijos de los que s?lo nueve llegaron a la mayor?a de edad. Por no enumerar a todos destacaremos a Andr?s de Vald?s, el primog?nito, que ocup? el regimiento conquense del padre; Diego, Arcediano de Villena y can?nigo de Cartagena; Francisco, maestre sala del Marqu?s de Moya y Alonso, secretario del emperador Carlos V. Los Vald?s hab?an alcanzado en muy pocas generaciones un gran prestigio social, que hizo olvidar durante alg?n tiempo sus or?genes jud?os. Alonso, por ejemplo, hab?a llegado al escal?n m?s alto dentro del sistema burocr?tico de su tiempo.
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La ?nica forma de ascender socialmente para un burgu?s en aquel momento era el ej?rcito, la religi?n o la administraci?n real. La carrera de Alonso no fue f?cil, pero la ayuda de sus hermanos y el Marque de Moya, le allanaron el camino.

Juan, que es la figura central de este cap?tulo, naci? en 1501, vivi? alejado de la Corte, seguramente prepar?ndose para ser sacerdote seglar o secular. Sus primeros estudios debi? recibirlos en el patrocinio capitular existente en Cuenca, aunque poco se sabe de su vida en dicha ciudad. De all? march? a Escalona hacia el 1523 para entrar a trabajar en la casa de don Diego L?pez Pacheco . La vida de Juan debi? ser tranquila ya que el Marqu?s, de avanzada edad, pasaba sus ?ltimos a?os en un apacible retiro alejado de las pasiones mundanas. Seg?n algunos procesos inquisitoriales, don Diego ten?a a su cargo a un predicador acusado a?os m?s tarde de alumbrado, llamado Pedro Ruiz de Alcaraz . El Marqu?s, sus siervos y familiares escuchaban atentamente sus ense?anzas y fue, con toda seguridad, el primer maestro espiritual de Juan. Este primer contacto con temas espirituales le debi? marcar profundamente, arrepinti?ndose del tiempo perdido leyendo y viviendo mundanamente, preocupado en lecturas de caballer?a, como el mismo confiesa en su libro Di?logo de la Lengua.

En el a?o 1527 entr? en la universidad de Alcal? de Henares, para estudiar griego y posiblemente tambi?n hebreo, teniendo como maestro a Francisco de Vergara. Durante dos a?os asisti? a clase, donde pudo observar por primera vez como corr?an verdaderos vientos de reforma erasmista en las aulas Alcala?nas. Joven amigable y de gran facilidad para el estudio, se gan? la simpat?a de profesores y compa?eros, convirti?ndose en pocos a?os en un verdadero erudito de lenguas cl?sicas como el griego, el hebreo y el lat?n. En el dominio del castellano se le consideraba un verdadero genio.

Las inquietudes espirituales que Juan llev? a Alcal?, fruto de su conversi?n en Escalona, le hicieron reflexionar sobre la incapacidad del hombre para alcanzar la salvaci?n por sus propias fuerzas. No se sabe a ciencia cierta, si estas ideas del peque?o grupo de la casa del Marqu?s de Villena, ahondan sus ra?ces en las tierras de la Reforma Alemana, pero por el n?mero de obras de Lutero que circulaban en ciertos medios sociales y culturales, bien pod?an ser estas las inspiradoras de las pr?dicas de Alcaraz. El mismo Juan debi? tener acceso a dichas obras por medio de su hermano Alonso.

Las vivencias espirituales de Vald?s, unidas a las lecturas anteriormente citadas, en un ambiente abierto y receptivo, como la Universidad Alcala?na, dieron a luz su libro: Di?logo de Doctrina Cristiana . Ser?a un error creer que la voz de Juan era una gota en un oc?ano de indiferencia, ya que sus inquietudes era compartida por un gran n?mero de profesores y alumnos.

El Dialogo de la Doctrina Cristiana fue impreso por Miguel de Egu?a, y vio la luz el 14 de enero de 1529. Juan prefiri? no darse a conocer y la obra sali? con autor an?nimo. El libro arm? un gran revuelo y fue entregado a una comisi?n de la Inquisici?n para ser examinado, la cual dictamin? que la revisi?n de algunos textos confusos era suficiente para darle el visto bueno y permitir su difusi?n, dejando dormir tranquilo a nuestro protagonista. Con este catecismo Vald?s se anticipaba a los de Lutero, que aparecieron en abril y mayo de ese mismo a?o.

Aunque el juicio del Dialogo de la Doctrina Cristiana puede parecernos benigno, hemos de a?adir, que en una carta dirigida a los tribunales de distrito de la Inquisici?n desde la Suprema, ?rgano m?ximo de la Inquisici?n, con fecha 27 de Agosto de 1529, su lectura qued? prohibida. A pesar de todo su difusi?n es muy importante, de hecho Bataillon lo redescubri? en Lisboa, lo que nos habla de su difusi?n m?s all? de las fronteras castellanas. Entre los lectores afamados est? el inquisidor de Navarra, Sancho Carranza de Miranda, que encantado con la obra la distribuy? por su di?cesis.

Otros proyectos de Vald?s, como la traducci?n de algunos libros de Lutero y Escolampadio, pusieron a la Inquisici?n tras su pista. La protecci?n que rodeaba a Vald?s por parte de los profesores erasmistas, no pod?a frenar por m?s tiempo el brazo inquisitorial. En este periodo tan temprano a Vald?s ya se le consideraba luterano, as? lo defiende Llorente en su libro, aportando un documento de la Inquisici?n que dice: (sus ideas) consideradas como luteranas y su autor declarado formalmente hereje. No se le pudo meter en prisi?n porque se hab?a marchado de Espa?a .

Sus perseguidores fueron estrechando el cerco y Juan decidi? salir del pa?s, antes de que la cosa llegara a mayores. Nuestro protagonista tuvo que dejar su amada Alcal?, ya que las nubes de la intolerancia y la represi?n empezaban a nublar el cielo hispano.

En 1529, Juan de Vald?s march? a Italia siguiendo a la Corte Imperial, que poco antes hab?a embarcado para G?nova, aunque no hay noticia de que llegara a Roma antes de agosto de 1531. En Roma busc? hacer carrera como cl?rigo. Apoyado por su hermano Alfonso y Juan Gin?s de Sep?lveda, fue nombrado camarero del Papa Clemente VII, pero la vuelta de la Corte Imperial dos a?os despu?s, le anim? a recurrir nuevamente a su hermano, para conseguir alg?n puesto mejor. La muerte de este en Venecia a causa de la peste, supuso un duro golpe emocional y material para Juan. No olvidemos que su cabeza pend?a de un hilo en Espa?a y su ?nica protecci?n era la privilegiada posici?n de su hermano Alfonso. Juan, que hab?a pedido al Papa un salvoconducto para ir a ver a su hermano, nunca volvi? a verle con vida.

En un primer momento se pens? en sustituir a Alfonso por algunos de sus hermanos en la secretar?a, m?s al fin se opt? por suprimir su cargo. La Corte Romana empez? a ser peligrosa para una persona investigada por la Inquisici?n espa?ola. La ascensi?n al papado de un Farnesio, Alejandro Farnese, pon?a a todos los colaboradores del anterior Papa en peligro. La muerte de su otro hermano Diego, desahog? su precaria situaci?n econ?mica, dado que las rentas de este fueron a parar a su persona.

El destino elegido para ?alejarse? de Roma fue N?poles en el 1535. El retiro en el sur de Italia produjo una p?rdida de influencia en los teatros principales de la pol?tica de su tiempo, aunque mantuvo una intensa relaci?n epistolar con personajes como Granvela y Cobos. De hecho ostent? un cargo oficial, veedor de los castillos de N?poles, informando a Cobos, secretario del emperador, de asuntos pol?ticos en N?poles. Juan vivi? en N?poles hasta el fin de sus d?as. En esta hermosa ciudad logr? una importante influencia social, colaborando activamente con el Virrey don Pedro de Toledo, y lo que es m?s importante, dedic? su vida al estudio y a la predicaci?n de su fe.

El amigable estudiante de Alcal? de Henares, admirado y amado por sus compa?eros y profesores, supo ganarse el afecto de la cerrada sociedad napolitana. A todos ellos lleg? con su sencillo mensaje de los ?beneficios de Cristo?. Los cultos dom?sticos estaban repletos de personas de alta alcurnia, religiosos e intelectuales: Isabel Bre?izo , la condesa de Fondi, Bernardino Ochino, el agustino Pietro Martire y el humanista y noble Marques de Vico Galeazzo. La congregaci?n de N?poles sigui? manteniendo sus h?bitos religiosos, tal vez a la espera que un concilio cambiara el curso de la Iglesia Romana.

Aunque Juan fue siempre un hombre moderado en sus ideas, no cabe negar que su labor contribuy? a la implantaci?n del primer grupo de evang?licos en Italia. De las salas de la casa de Vald?s, en N?poles, salieron algunos m?rtires y l?deres religiosos ilustres del protestantismo europeo.Juan no estableci? una iglesia jerarquizada ni formal; No hubo constituci?n de pastores y ordenanzas. Las reuniones se celebraban en la casa de Vald?s y parece ser que tambi?n ejerc?a ?l la labor de direcci?n del grupo. Se calcula que Vald?s consigui? reunir y adoctrinar a m?s de tres mil personas, la mayor parte de ellas pertenec?an a la nobleza y las clases pudientes de la ciudad.

El ilustre espa?ol realiz? paralelamente a su labor pastoral una extensa obra literaria. El m?s conocido de sus libros es Di?logo de la lengua, m?s realiz? otras obras de igual val?a: Alfabeto Cristiano, Comentario a los Salmos, Comentario de la Ep?stola de San Pablo a los Romanos y la I a los Corintios, Las Ciento diez divinas consideraciones, entre otras. La mayor parte de sus libros fueron impresos despu?s de su muerte. Algunos de ellos traducidos por disc?pulos suyos y difundidos en italiano y castellano.

Juan de Vald?s muere en el a?o 1541, poco despu?s, la persecuci?n se desata sobre sus hermanos en la Fe. La Bula del 8 de enero de 1542, reforzaba el poder de la Inquisici?n italiana. Los rigores de la nueva inquisici?n italiana obligaron a exiliarse a seguidores de Vald?s como Pierpaolo Vergerio, obispos de Capodistria, o Bernardo Ochino, general de los capuchinos.

Vald?s, hombre prudente, hab?a mantenido ciertos lazos con la iglesia oficial para evitar as? la persecuci?n de la incipiente Reforma Italiana. De otro modo, como sucedi? m?s tarde, la Inquisici?n Romana habr?a desecho en mil pedazos al peque?o grupo de reformados italianos. Desde el a?o 1536, coincidiendo con la visita de Carlos I a N?poles, se hab?an promulgado varios decretos contra las ideas reformadas, imponiendo penas de excomuni?n y muerte a todo aquel que se alineara a dichas doctrinas. La dispersi?n de sus seguidores y la represi?n de la jerarqu?a dieron al traste con este primer intento de Reforma en este pa?s. Algunos de los seguidores de Vald?s fueron ajusticiados y otros huyeron a tierras favorables a sus ideas.

Nieto nos dice de Vald?s en relaci?n a su pensamiento teol?gico:

Nuestros resultados muestran que, mientras que Vald?s no podr?a ser clasificado bajo ninguno de los tipos religiosos indicados (misticismo, humanismo, pensamiento cat?lico romano, pensamiento protestante) lleg? a estar no obstante muy cerca del pensamiento protestante, especialmente en su epistemolog?a...y en la antropolog?a .

Sus contempor?neos tampoco le vieron como un reformado definido, Montano no incluye a Vald?s en la lista de Luteranos espa?oles. Francisco de Enzinas relaciona las ense?anzas de Juan, con las de su hermano Alfonso:

Conoc?is tambi?n a su hermano Juan de Vald?s, el cual no pudiendo permanecer con seguridad en Espa?a, por la buena doctrina que hab?a aprendido de su hermano, se retir? a N?poles, donde ha hecho mucho fruto .

Mario Escobar Golderos
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