Lunes, 19 de noviembre de 2007
Cisneros y la Reforma
Imagen

Francisco Jim?nez de Cisneros es a la historia de Espa?a lo mismo que Richelieu a la de Francia, en cambio no son tan abundantes las biograf?as y monograf?as sobre el cardenal espa?ol, como los estudios franceses sobre el intrigante franc?s.
Cisneros muri? el 8 de noviembre de 1517 el 31 de octubre de ese mismo a?o Mart?n Lutero clavaba sus 95 tesis en las puertas de la catedral de Wittenberg, No sabemos que hubiera opinado el cardenal de las propuestas y quejas del agustino alem?n, pero si estudiamos comparativamente a los dos personajes encontraremos significativas coincidencias y diferencias.
Francisco Jim?nez de Cisneros se orden? sacerdote a petici?n de sus padres. Iniciado en los latines por su t?o ?lvaro Sacerdote en Roa, continu? sus estudios en Alcal? para luego pasar a Salamanca e ingresar en la Universidad. En dicha ciudad se hizo bachiller in utroque jure (leyes). Despu?s viajo a Roma donde se orden? sacerdote, termin? sus estudios de teolog?a y trabajo como abogado en la corte del papa Calixto III. Tras su regreso a Espa?a reclam? el arciprestazgo de Uceda, pero ante la negativa del Arzobispo Carillo de darle dichos beneficios otorgados por el Papa, fue encarcelado durante varios a?os. Despu?s de este tiempo se le reconocieron sus derechos, el Arzobispo Alonso le nombr? vicario y alcalde de Sig?enza. Tras la muerte de su madre, Cisneros lo abandona todo y se convierte en fraile franciscano.
Mart?n Lutero se convirti? en agustino a pesar de la oposici?n de sus padres, abandonando sus estudios de derecho, complet? sus estudios de teolog?a y filosof?a en Erfurt, despu?s de su ordenaci?n se convirti? en profesor de ?tica aristot?lica en Wittenberg. All? complet? sus estudios de con el Bachiller B?blico. Mart?n viajo tambi?n a Roma, aunque por razones diferentes, resolver una querella dentro de su orden entre. Complet? sus estudios con un doctorado en teolog?a. Aunque su deseo era vivir en santidad, alejado de la gente, luchando en su interior con las dudas y miedos que le produc?an el Juicio de Dios.
Hab?amos dejado a Cisneros en su pobre monasterio de El Casta?ar, buscando en el silencio y el recogimiento a Dios, pero de all? le sac? el arzobispo Alonso, que dejaba su puesto de confesor de la reina Isabel Cat?lica para dedicarse a la conversi?n de los moriscos en Granada. Cisneros no quiso aceptar convertirse en confesor de la reina, pero ante la insistencia de su superior y las presiones del arzobispo, cedi?, aunque con algunas condiciones. En primer lugar mantendr?a sus votos y permanecer?a lejos de la corte, en segundo lugar no aconsejar?a a la reina en temas que no fueran estrictamente espirituales y en tercer lugar, no cobrar?a nada a cambio. La reina accedi? y Cisneros se convirti? en confesor. Al poco tiempo fue nombrado provincial de su orden y junto a un colaborador se recorri? todos los monasterios bajo su responsabilidad, animando a los monjes a adoptar una vida de piedad, pobreza y santidad. La m?s de las veces sufri? vejaciones, palizas o le soltaron los perros, pero Cisneros no cejar?a en su empe?o.
Mart?n Lutero por su lado, segu?a dando sus clases en la universidad y buscando en la Biblia la respuesta para sus dudas y miedos. Pero algo iba a sacarlo de su letargo personal, la predicaci?n de las indulgencias en los territorios cercanos por el dominico Juan Tetzel, enviado por el arzobispo Alberto de Brandeburgo, le movieron a pasar a la acci?n. Primero las publicaci?n de sus tesis, despu?s la discusi?n de Heidelberg, el encuentro con el cardenal Cayetano, la disputa de Leipzig y sus libros, le convirtieron en el personaje m?s conocido de Alemania y, posiblemente de toda Europa.
Francisco Jim?nez de Cisneros comenzaba su reforma eclesi?stica a lomos de un pollino, recorriendo los polvorientos caminos de Espa?a, Lutero varios lustros despu?s extend?a a lomos de otra cabalgadura m?s veloz, la imprenta, su ansia de reforma. El primero buscaba ?tica y moral, el segundo una reforma moral, pero que implicaba remover dogmas establecidos durante siglos. Sus caminos se cruzaban en el axioma de que toda reforma moral implica una reforma doctrinal y que nunca se puede hacer una reforma doctrinal sino va acompa?ada de una profunda reforma moral.

Las piedras centenarias de la catedral de Toledo invitan al viajero a franquear sus puertas con la m?sica acompasada de las bisagras oxidadas. Al entrar uno espera oscuridad y recogimiento, pero los turistas caminan sin rumbo tocando los relieves del coro, mirando asombrados las capillas y fotografiando a escondidas los altares de oro y plata. La catedral que conoci? Cisneros era muy distinta. El silencio, el perfume de los inciensos, el murmullo de los can?nigos que como fantasmas vagaban por el claustro luminoso, formaban una atm?sfera de misterio m?stico.
Toledo y Cisneros cruzaron sus caminos de manera inesperada. Gracias al apoyo de los Reyes Cat?licos, Francisco Jim?nez de Cisneros se convirti? en arzobispo de Toledo, el cargo eclesi?stico m?s importante de la Pen?nsula y con una de las rentas m?s altas de toda Europa. El anterior arzobispo, Mendoza, del que ya hemos hablado, le recomend? para el cargo en su lecho de muerte. La bula de concesi?n al nombramiento lleg? a Madrid en la cuaresma de 1495. Una vez m?s Cisneros se neg? a aceptar el vacante eclesi?stico, obligando al Papa a enviar una nueva orden conminatoria seis meses despu?s. Cisneros termin? por aceptar. Su celo reformista se hizo notar muy pronto en su di?cesis. Los primeros en sufrirlo fueron los can?nigos, que como en la mayor?a de las catedrales eran demasiado ricos y relajados. La vida monacal y consagrada que intentaba imponerles el nuevo arzobispo no encajaba en sus planes, por ello, los can?nigos enviaron un representante a Roma, para quejarse de los rigores reformistas de Cisneros.
En la etapa de Cisneros las riquezas de la di?cesis no se usaron, como hab?a sucedido en anteriores ocasiones, para enriquecer a la familia del nuevo arzobispo, ni para celebrar suntuosas fiestas; la mayor parte se us? en la construcci?n de hospitales, colegios, p?sitos de trigo para los pobres, en la construcci?n de la Universidad de Alcal? y para subvencionar proyectos de los reyes, como la conquista de Oran.
Cisneros realiz? numerosas reformas a nivel pastoral en su di?cesis. En primer lugar se llev? un control m?s riguroso de bautismos, se orden? la explicaci?n de los evangelios el domingo en las parroquias, la ense?anza del catecismo a los ni?os. Creo el monasterio de San Juan y la Casa de Santa Isabel, para ni?as pobres y prostitutas. Tambi?n fund? una congregaci?n para recoger enfermos y ni?os abandonados. Completando su obra de caridad con el reparto de trigo en ?poca de carest?a.
Por su lado Lutero tom? un derrotero muy diferente. Excomulgado definitivamente en enero de 1521, abri? un camino de reforma propio. En primer lugar busc? el favor del emperador Carlos V en la Dieta de Worms, pero el joven emperador no estaba dispuesto a enfrentarse al Papa y le conmin? a abjurar. Protegido por el pr?ncipe electro Federico de Sajonia, salv? la vida ocult?ndose durante unos meses en un castillo. Durante aquel obligado periodo de retiro el joven agustino no perdi? el tiempo. Lutero se enfrasc? en una profunda batalla espiritual y en un fren?tico ritmo de trabajo. Por un lado comenz? la traducci?n del Nuevo Testamento al alem?n, por otro se carteaba con sus compa?eros de Wittenberg, que en aquel momentos se encontraban preocupados por el cariz que tomanban la reforma en la ciudad. En marzo de 1522 regres? a la ciudad para terminar con el bando m?s radical de la Reforma. Mientras que Cisneros tuvo que reorganizar una di?cesis grande y complicada, Lutero acometi? la construcci?n de una nueva iglesia desde la base.
Tras la publicaci?n del Nuevo Testamento en alem?n, Lutero comienz? la traducci?n del Antiguo Testamento, paso necesario para afirmar uno de los pilares b?sicos de la Reforma, el de sola escritura, las doctrinas de sola gracia y solo Cristo, obligan a Lutero a combatir por escrito muchas doctrinas que circulaban por una Alemania en pleno proceso de Reforma. En 1523 monjes y monjas abandonaron los claustros, aunque el propio Lutero no dej? la cogulla hasta un a?o m?s tarde. Pero nuevos problemas aparecieron en el horizonte, los campesinos se rebelaron contra sus se?ores al grito de Reforma. Por otro lado, Cisneros comenz? su labor evangelizadora-opresora en Granada y fue nombrado como Inquisidor, las horas m?s oscuras de estos dos personajes est?n apunto de comenzar.
Cisneros.
La Alhambra aparec?a majestuosa ante los ojos del peque?o s?quito arzobispal. Muchos de los religiosos miraban asombrados la Gran Mezquita, el Zoco, las sinuosas callejuelas que ascend?an hasta el palacio-fortaleza. Por todos lados corr?an ni?os medio desnudos, al tiempo que las mujeres, con sus gigantescos ojos negros, escond?an el rostro ante los curiosos viajeros. Cisneros encabezaba la comitiva, hab?a dejado el humilde pollino a un siervo y caminaba con rapidez junto a su secretario. Fray Fernando de Talavera, arzobispo de Granada, le esperaba impaciente. Hab?a o?do de los m?todos expeditivos del arzobispo de Toledo y tem?a que los moriscos, escarmentados por los abusos y humillaciones de los castellanos terminaran por sublevarse.
Las ?rdenes de los Reyes Cat?licos eran claras. La conversi?n de los moriscos no pod?a esperar. Para ello deb?a emplearse cualquier m?todo, incluido el de la coacci?n, la amenaza o la expulsi?n. Uno de los acompa?antes de Cisneros, un sacerdote llamado Le?n, fue uno de los m?s fan?ticos colaboradores del arzobispo de Toledo.
Una de las primeras medidas de Cisneros fue la destrucci?n de todos los libros mahometanos de la ciudad. Algunos historiadores hablan de cientos de libros quemados, otros de apenas cinco o seis mil. Despu?s oblig? a miles de granadinos a bautizarse y bautizar a sus hijos, cerr? todas las mezquitas y centros religiosos. Pero el arzobispo sab??a que para controlar a un pueblo hab?a que dominar a sus dirigentes, por ello los l?deres religiosos y pol?ticos fueron conminados a convertirse o morir. La revuelta no se hizo esperar y miles de granadinos atacaron la residencia del arzobispo de Toledo, aunque el mot?n fue sofocado con rapidez.
Lutero.
La Reforma en Alemania acababa de nacer pero todav?a ten?a que superar muchos peligros. El imperio no era un estado centralizado y organizado, m?s bien era un mosaico an?rquico compuesto por decenas de principados, condados, ducados, ciudades libres, etc. Las revueltas sociales se suced?an, pero el verdadero problema para la Reforma apoyada por la alta nobleza alemana, surgi? con la rebeli?n de los campesinos. Al principio Lutero tom? una actitud conciliadora, acusando a los se?ores de abusar de los campesinos en su Exhortaci?n a la paz a prop?sito de los doce art?culos del campesinado de Suabia, pero cuando el problema se radicaliz? Lutero no dudo en escribir Contra los rapaces y homicidas hordas de los campesinos. El reformador calific? a los campesinos de ?ladrones y homicidas?, exhortando a los se?ores a ?perseguidlos y matadlos como perros rabiosos.
Cisneros convertido en inquisidor, obligando a convertirse a los moros de Granada, destruyendo sus libros sagrados y apoyando la expulsi?n de los jud?os, demostr? un talante intolerante, tan com?n en Espa?a en los ?ltimos quinientos a?os. Por su parte Lutero, olvidando las m?ximas cristianas de amor al pr?jimo, prefiri? la destrucci?n de los enemigos de su reforma religiosa, aunque m?s tarde se arrepintiera de su inflexibilidad.
En la ?ltima parte queremos reflexionar en el papel que Cisneros y Lutero jugaron en el estudio y propagaci?n de las Sagradas Escrituras, labor imprescindible para la consolidaci?n de la Reforma en el siglo XVI.
Comentarios
Publicado por THER
Lunes, 28 de abril de 2008 | 2:17
SonrisaYo creo que la refrma protestante es la materia mas bonita y fuerte que me han pasado en mi colegioRebotadoSonrisa Gigante.
Al igual que estar hablando de DIOS yo soy una creyente de DIOS. Y cuando mi profesora habla de el yo tengo mi denario en mi mano Flash
AngelitoVacilando