Martes, 18 de diciembre de 2007
Imagen
S?ptimo art?culo de esta serie sobre las iglesias "Pentecostales" escrita por el historiador Mario Escobar Golderos.





Origen y creencias del movimiento pentecostal (VII)

Los hombres confundimos muchas veces nuestras propias intenciones con las de Dios. Los m?s altos principios se ven asfixiados por las ambiciones personales. Tolkien en su libro El Se?or de los Anillos lo describe mejor que nadie. En una de las ?ltimas escenas de la primera parte del libro, Frodo, el hobbit protagonista, se enfrenta con la ambici?n de Boromir, uno de los reyes humanos que le ayudan. Su conversaci?n no puede ser m?s elocuente: ?Por qu? eres tan poco amable ? dijo Boromir -... Necesito tu anillo, ahora lo sabes...- ?Vamos, vamos mi querido amigo! ?dijo Boromir con su voz m?s endulzada-. ?Por qu? no librarte de ?l? ?Por qu? no librarte de tus dudas y tus miedos? Puedes echarme la culpa, si quieres. Puedes decir que yo era demasiado fuerte y te lo quit?. ?Pues soy demasiado fuerte para ti, mediano (1) .
Imagen
Boromir nos representa, en cierta medida, a todos nosotros. Nuestro ego muchas veces se interpone en la forma en la que hacemos las cosas y en la imagen que tenemos de las personas. ?Nosotros poseemos la raz?n, las cosas hechas a nuestra manera son las acertadas?. El ap?stol Pablo nos advierte de que las rencillas nacen porque a?n sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ?no sois carnales, y and?is como hombres?(2). La Historia de la Iglesia est? llena de esta carnalidad, en la que, de una manera demasiado ligera, se clasifica a otros cristianos seg?n la visi?n particular del Evangelio que tenga cada uno.

William J. Seymour, el Profeta de Pentecost?s, calificado como ?el grit?n sin letras, que impone sus interpretaciones a gritos(3)? nos recuerda, salvando las distancias cronol?gicas y culturales, a la visi?n que ten?a el Sanedr?n en libro de Hechos cuando dice: Entonces viendo el denuedo de Pedro y Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras, se maravillaban y les reconoc?an que hab?an estado con Jes?s(4). Los ?vulgares? ap?stoles, ninguno de ellos perteneciente a la clase alta de su ?poca ni a la intelectualidad, levantaban al pueblo con sus ense?anzas heterodoxas. Llevando detr?s suyo esa legi?n de ?pobres, analfabetos o de poca preparaci?n acad?mica, carentes de conocimiento b?blico...que aceptan sin discernir todo lo que les den envuelto en sentimiento y aparente espiritualidad (5)?, que siempre ha sido el grueso del Pueblo de Dios, porque el propio ap?stol Pablo lo reconoce al describir en 1? de Corintios capitulo 1? vers?culos 26 al 31, el tipo de personas que se acerca al Evangelio y que, a pesar de su escaso conocimiento, son recibidos por Dios.
Imagen
SEYMOUR Y PARHAM
La calle Azusa se convirti? en poco tiempo en uno de los centros de difusi?n del Evangelio m?s notorio de la ciudad de Los ?ngeles. Sus cultos eran muy animados, la mayor?a de la congregaci?n era afro-americana y expresaba de una forma notoria su efusividad. Los cultos, en algunas ocasiones, duraban diez o doce horas. En ocasiones los predicadores eran interrumpidos por la congregaci?n, si est? percib?a que el mensaje no estaba respaldado por el Esp?ritu Santo. En este sentido se hizo famosa la ?Madre Jones? una devota feligresa, que se pon?a en pie cada vez que pensaba que el serm?n no estaba siendo ungido.

Muy pronto la iglesia se llen? de gente de todas las clases. El pastor John G. Lake dec?a de las predicaciones de Seymour: Ten?a el vocabulario m?s disparatado. Pero quisiera decirles que hab?a m?dicos, abogados y profesores, escuchando las cosas maravillosas que brotaban de sus labios. No fue lo que dec?a en palabras, sino lo que dec?a de su esp?ritu a mi coraz?n, lo que me mostr? que hab?a m?s de Dios en ese hombre, que en cualquiera que yo hubiera conocido hasta ese momento. Era Dios en ?l quien atra?a a la gente(6).

En 1906 Seymour comenz? la publicaci?n del bolet?n La fe apost?lica que lleg? a tener veinte mil suscriptores. Los buenos tiempos dieron lugar a otros m?s l?bregos. Hubo varios divisiones internas y muchas iglesias de otras denominaciones atacaron la forma agresiva de predicar que ten?a Seymour. A esto se uni? la errada idea, de que el hablar en lenguas era un medio para evangelizar en pa?ses extranjeros. La confusi?n y el deseo de confirmaci?n en la obra emprendida, llev? a Seymour a llamar a Parham, para que supervisara la iglesia de Azusa.

Tras la llegada de Parham a Los ?ngeles, muy pronto surgieron las desavenencias entre los dos l?deres y Seymour se sinti? desanimado. Parham dedic? varios sermones a reprender algunas pr?cticas y ense?anzas de la iglesia. Seymour, en cambio, esperaba ayuda y comprensi?n, pero un abismo separaba dos visiones distintas del pentecostalismo.

Parham observ? horrorizado la ?libertad? excesiva en los cultos de la calle Azusa. ?l era m?s partidario de un mover del Esp?ritu con orden. En la iglesia de Los ?ngeles la gente bailaba, gritaba, se sacud?a y temblaba. Parham narra su propia experiencia en Azusa: Me apresur? a llegar a Los ?ngeles, y para mi completa sorpresa y asombro, encontr? que la situaci?n era a?n peor de lo que hab?a imaginado...manifestaciones de la carne, control espiritista, personas que practicaban hipnotismo a los que se acercaban al altar para recibir el bautismo, aunque muchos recib?an el bautismo real del Esp?ritu Santo...Al hablar de las diferentes fases de fanatismo que hemos encontrado aqu?, lo hago con todo amor y al mismo tiempo, con justicia y firmeza...Encontr? influencias hipn?ticas, influencia de esp?ritus familiares, influencias espiritistas, y toda clase de ataques, espasmos, personas que caen en trance...Una palabra sobre el bautismo en el Esp?ritu Santo. El hecho de hablar en lenguas nunca es producto de ninguna de las pr?cticas o influencias mencionadas anteriormente...El Esp?ritu Santo no hace nada que sea antinatural o impropio, y cualquier esfuerzo extra?o al cuerpo, la mente o la voz no es obra del Esp?ritu Santo...El Esp?ritu Santo nunca nos lleva m?s all? del autocontrol o el control de los dem?s(7).

La disensi?n entre Parham y Seymour apuntan a dos visiones distintas de entender el pentecostalismo. Una visi?n de completa ?libertad? en la que todo est? permitido y otra, que se paraba a medir y discernir espiritualmente todas las supuestas manifestaciones del Esp?ritu Santo.

En mayo de l908 Seymour se cas? con Jennie Evans Moore. En los a?os siguientes el n?mero de personas que asist?an a los cultos comenz? a descender. Seymor dej? la obra de Azusa en manos de varios ancianos y parti? para Chicago. En el lugar de Seymour, la iglesia eligi? a William H. Durham y la iglesia comenz? a crecer de nuevo. Durham y Seymour ten?an ideas diferentes acerca de la p?rdida de la salvaci?n, produci?ndose al poco tiempo la expulsi?n de Durham de la iglesia de Azusa y la formaci?n de una nueva congregaci?n, pastoreada por el expulsado. Seymour volvi? al pastorado en Los ?ngeles, pero la iglesia estaba casi vac?a. El 28 de septiembre de 1922 sufri? un repentino ataque al coraz?n y muri?. Su esposa pastore? la iglesia hasta su desaparici?n definitiva.


--------------------------------------------------------------------------------
(1) Tolkien, J.R.R., El Se?or de los Anillos, Circulo de Lectores, Barcelona, 1990. P?ginas 412-413.
(2) I Corintios 3: 3.
(3) Calificaciones realizadas en su art?culo por el se?or Manuel de Le?n.
(4) Hechos 4: 13
(5) M?s perlas tomadas de los art?culos de Francisco de Le?n, sobre el tipo de gente que sigue a ?analfabetos? como el tal Seymour.
(6) Lake, John G., Adventures in God, Harrison House, Tulsa, 1981. P?gs 18-19.
(7) Palabras citadas en la biograf?a de Parham escrita por la Sra. de Charles Parham.

Tags: Seymour, parham, pentecostales, pentecostalismo

Comentarios