martes, 29 de enero de 2008
Por JOSÉ DE SEGOVIA

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Edición y comentario de Francisco García Bazán,
Editorial Trotta, Madrid, 2006, 66 págs.

Editado por Rodolphe Passer, Marvin Meyer y Gregor Wurst
y comentado por Bart D. Ehrman,
Nacional Geographic / RBA Libros, Barcelona, 2006, 175 págs.

La figura de Judas siempre ha despertado una extraña fascinación en el lector de los Evangelios. Todo en torno a él parece conllevar un destino trágico, que nos deja perplejos y sobrecogidos. Es por eso tal vez que su personaje produce una extraña simpatía, que tiene más que ver con el atractivo del antihéroe, que con la realidad de su traición. Se ha hecho ya habitual que cada Semana Santa haya reportajes dudando sobre un aspecto u otro de la historia de Jesús, aunque cada vez están menos relacionados con los orígenes del cristianismo y más con la moda del momento, en este caso la obsesión por el gnosticismo que ha traído El Código Da Vinci. El montaje que ha hecho este año la National Geographic norteamericana para la presentación del manuscrito del Evangelio de Judas, parece más un avance promocional de la película, que la noticia de un descubrimiento arqueológico. No hay duda que vivimos un momento de excepcional interés por cualquier nueva revelación acerca de Jesús, pero ¿qué base histórica tienen estos evangelios?, y ¿qué relación tienen con el origen del cristianismo?

Estos días los medios han dado una clara demostración de hasta dónde han llegado los efectos de los errores de la novela de Dan Brown. Es increíble leer cómo la prensa seria compara a evangelios gnósticos, como éste de Judas, con los cuatro Evangelios, como si fueran textos contemporáneos, al tiempo que repiten la absurda idea que ha propagado El Código Da Vinci, por la cual la Iglesia decidió arbitrariamente cuáles eran los verdaderos Evangelios, haciendo destruir otros documentos, que ahora salen a la luz como evangelios secretos. Desde que la Historia se ha convertido en un negocio, sociedades tan prestigiosas como la Geographic, hacen ahora de cualquier descubrimiento una revelación que va a cambiar la versión oficial de la Historia.

Esta centenaria institución estadounidense ha presentado por eso un antiguo manuscrito copto, claramente datado siglos después de Cristo, como si fuera uno de los rollos del Mar Muerto. Las críticas de reconocidos eruditos como James Robinson, recordando que al fin y al cabo este documento está escrito doscientos o trescientos años después de los Evangelios, no han tenido sin embargo otra respuesta de los portavoces de la Geographic, que decir que no se trata más que de celos profesionales, ya que este profesor había tratado de comprar el manuscrito, para publicarlo en su último libro. El mundo de la arqueología parece cada vez más un campo de batalla por ver quién puede anunciar el último hallazgo, que un terreno de valoración académica para considerar el contexto histórico de cada descubrimiento.

“Esto cambia la historia del cristianismo en sus inicios”, ha dicho Elaine Pagels, la catedrática de religión de la Universidad de Princeton, que más ha hecho por propagar el mensaje gnóstico, desde que abandonara su fe evangélica en la juventud. Como contraste, la Geographic ha entrevistado por lo menos a un estudioso evangélico Craig Evans del Acadia Divinity College, que no duda en decir que “no hay nada en el Evangelio de Judas, que nos diga algo históricamente verosímil”. Todo indica que estamos ante el principio de un largo debate. La naturaleza fragmentaria del texto y los presupuestos con los que algunos se enfrentan a los orígenes del cristianismo, hacen que la noticia nos deje llenos de dudas. ¿Qué luz nos dan estos libros acerca de este descubrimiento?, y ¿qué es realmente el Evangelio, según Judas?

¿UN TESORO EN EL DESIERTO?

El primer enigma que presenta este documento es de dónde ha salido ahora este evangelio. Su descubrimiento es tan impreciso, que la Geographic lo fecha “a fines del siglo XX”. Parece ser que en los años setenta. Se vuelven a repetir las historias de beduinos y buscadores de tesoros, cuando en realidad lo que hay no son más que las especulaciones de un anticuario de Egipto, que alimenta el mercado negro con antigüedades como ésta, para el beneficio de prestigiosas instituciones occidentales como la Geographic. Para estudiosos como el catedrático de la Complutense, Antonio Piñero, éste no es más que uno de los textos de Nag-Hammadi, que se quedaron en manos de anticuarios egipcios. Según este profesor, tal vez el más reconocido especialista en España sobre los evangelios gnósticos, éste un texto secundario, sin valor alguno, comparado con todos los que él mismo ha traducido, publicado y comentado para Ediciones Trotta. ¿Por qué entonces se le hado tanta importancia?
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La explicación está por supuesto en la figura de Judas, que se ha exagerado en el material de la Geograhic, como si tuviera un valor especial, cuando los evangelios gnósticos siempre citan personajes de los Evangelios como una mera excusa, para presentar la revelación gnóstica. Al relacionarlo sin embargo con el culto de los cainitas en la cita de Ireneo de Lyon, se da una falsa impresión sobre su contenido. Se presenta así como una rehabilitación de Judas, cuando lo que se trata es de difundir la enseñanza gnóstica, que no tiene interés alguno por los detalles históricos del Evangelio.

Dieciséis años ha estado este documento en la cámara acorazada de un banco de Nueva York, hasta que una marchante, Frieda Nussberger-Tchacos, siente la vocación de rehabilitar la figura de Judas. “Creo que Judas me eligió para vindicarle”, dice Tchacos. “Estaba predestinado que este manuscrito llegara a mí”, dice la anticuaria. Es así cómo “Judas me estaba pidiendo que hiciera algo por él”. Este aire visionario inspira todo el proyecto de la Geographic, que ha financiado la restauración y traducción de este texto, juntamente con una fundación llamada Mecenas y el instituto para descubrimientos históricos que lleva el nombre del fundador de Gateway, Ted Waitt.

Un conocido especialista en copto, que enseñó en la Universidad de Ginebra, Kasser, tiene a su cargo el texto desde el año 2001. Es él quien cuenta la historia del códice en el libro de la Geographic. Su peripecia es tan novelesca, que su dramatización ocupa la mayor parte del documental que divulga su descubrimiento, en un programa de televisión que ha difundido como promoción especial la revista. Quien tenga interés en esta historia, puede leer otro libro, que ha publicado ahora también la Sociedad en castellano, escrito por un tal Krosney, con un estilo bastante más popular, y menos académico. Pero ¿qué es lo que dice el texto?
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TEXTO FRAGMENTARIO

Lo primero que nos sorprende obviamente de este texto, es su brevedad, pero también su evidente carácter fragmentario. Faltan tantas palabras y líneas, ¡qué hay más huecos indicados por paréntesis en estas páginas, que frases para leer! Si lo que uno busca por lo tanto, es un texto coherente, ¡no compre ninguno de estos libros! Porque no hay apenas un par de oraciones seguidas, que se puedan leer con cierto sentido… Es el problema por supuesto de otros textos gnósticos, como el Evangelio de Felipe, en el que Brown supuestamente basa el matrimonio de Jesús con María Magdalena, en la mención aislada de un beso en una línea en la que aparecen sus nombres. Imaginación, como pueden ver, ¡a algunos no le falta!

El libro del argentino García Bazán es una especie de avance editorial, por el que Trotta se adelanta a la Geographic, con un texto extraído de Internet para un curso de Filosofía e Historia de las Religiones en Buenos Aires. El autor es alguien que conoce el gnosticismo, pero que no está especializado en copto. Por lo que el valor de su traducción es algo relativo. Menos aún el texto de la Geographic, ¡que está traducido del inglés! Siguen faltando por lo tanto, una traducción directa al castellano...

Su enseñanza sin embargo está clara: “En el Evangelio de Judas, como en otros textos gnósticos, Jesús es en primer lugar un maestro y revelador de sabiduría y conocimiento, no un salvador que muere por los pecados”. Ya que “para los gnósticos, el problema fundamental de la vida humana no es el pecado, sino la ignorancia”. El texto termina por lo tanto con la traición de Jesús, no con su crucifixión. Ya que presenta la típica enseñanza gnóstica, por la que la muerte de Jesús significa la liberación de su divinidad, del cuerpo que lo mantenía cautivo, según el dualismo griego de estas sectas, que ignorantemente Brown pretende que niegan la divinidad de Jesús, cuando lo que realmente no entienden es su humanidad. Es ante este problema precisamente, que Nicea proclama que Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre. O sea, todo lo contrario que dice El Código Da Vinci…

EL IMPERIO GNÓSTICO ATACA DE NUEVO

Gnosis significa conocimiento en griego. Los gnósticos eran por lo tanto “los que sabían”. Ellos creían que todo ser humano posee una chispa del poder divino, pero está aislado de la divinidad por el mundo material que le rodea, que para ellos es algo defectuoso, ya que es obra de un creador inferior, no del Dios supremo. El cristianismo ya no es por lo tanto cuestión de salvación, sino de iluminación. Se trata de despertar la esencia divina del espíritu humano y conectarla con Dios. En otras palabras, la búsqueda religiosa nos lleva al final, a nuestro propio yo.

Algunos ingenuamente piensan que esto era revolucionario para la Iglesia y su poder sacerdotal. Se habla así una y otra vez de Ireneo de Lyon, como aquel que decidió oponerse a los gnósticos el año 180 después de Cristo, escogiendo así los cuatro Evangelios. Se toma su descripción de ellos como “los cuatro pilares”, como si fuera él quien estableciera el canon. Nada más lejos de la realidad... Los cuatro Evangelios aparecen ya en la lista de Muratorio. Y la doctrina gnóstica lo que establece es un nuevo sacerdocio, ya que su misticismo requiere siempre la guía de maestros, para interiorizar el mensaje de que podemos ser tan divinos como el propio Cristo.

Tal y como nos recuerda Ehrman en el libro de la Geographic, “los cuatro evangelios sobre Jesús del Nuevo Testamento, son los más antiguos que han sobrevivido”, mientras que “la copia que tenemos (de Judas) parece datar de finales del siglo tercero, aproximadamente alrededor de 280”. Aunque la cita de Ireneo hace que “este evangelio tuvo que ser escrito al menos cien años antes”. Según Ehrman, “la mayoría lo dataran entre 140 y 160. Lo que contrasta por supuesto con un texto como Marcos, que “es casi seguro que fue redactado hacia 65 o 70”.

El cristianismo original contrasta claramente por lo tanto con la visión gnóstica sobre la creación (para ellos, obra de un dios inferior), el hombre (para el gnosticismo, somos divinidades atrapadas, que necesitan aprender la manera de volver a nuestra morada celestial), la cristología (Cristo tiene sólo la apariencia de un ser humano), la salvación (que para Judas, no llega por la muerte y la resurrección de Jesús, sino por la revelación del conocimiento secreto que él nos hace). ¡Estamos claramente ante otro evangelio (Gálatas 1:6-9)!

EL OTRO JUDAS

Muchas personas que no conocen la Biblia, se sorprenden de saber que Judas escribió un libro del Nuevo Testamento. Era por supuesto otro Judas. Pero su mensaje no puede ser más pertinente al actual resurgir del gnosticismo. Cuando el apóstol escribió su carta, el gnosticismo propiamente hablando, no existía todavía, ya que es un movimiento del siglo II. Pero el apóstol demuestra cuáles son las semillas del gnosticismo. Frente al iluminismo místico de cualquier nueva revelación, Judas afirma “la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos” (3).

La verdad ha sido ya revelada. Está por lo tanto completa. No hay otro evangelio, ni lo habrá. Por lo que la fe nos ha sido confiada, para que la guardemos y defendamos. Ahora, como entonces, el Evangelio está bajo amenaza. Algunos, conscientemente o no, diluyen su mensaje; otros lo mezclan con ideas propias. Algunos niegan su autenticidad; otros, su poder y eficacia. Por lo que no debemos eludir nuestra responsabilidad como cristianos, de “contender ardientemente” en nuestra generación, por “la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos”.

Hay “algunos hombres que se han infiltrado encubiertamente” en la Iglesia, dice Judas. Niegan el señorío de Cristo y justifican su inmoralidad (4). Son engañosos y desleales, motivados por el deseo de ganancia, dispuestos a halagar a los ingenuos y adularlos, para sacar provecho (12). Se presentan como profetas o visionarios (8), que dan más importancia a sus sueños que a la revelación divina. Arrogantes y divisivos (19), no tienen el Espíritu de Dios, aunque se creen “espirituales” (19)…

No debemos caer sin embargo en el alarmismo. Descubrimientos como éste, no son verdadera amenaza para el auténtico cristianismo. Ya que no hay nada que temer. Nadie va a perder su fe, por causa del Evangelio de Judas. Porque “Aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Amén.” (24-25)

Tags: sectas, evangelio judas, cristianismo, evangélicos

Publicado por marioescobargolderos @ 10:33  | Sectas
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Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 13 de febrero de 2008 | 23:28
El Gnosticismo no hizo nada nuevo o especialmente herético, los israelitas fueron incorporando cosas de aqui y de allí al antiguo testamento casi desde la creación del mismo: no existian angeles antes del contacto con el mazdeismo, por ejemplo.
Publicado por Invitado
miércoles, 05 de noviembre de 2008 | 22:58
es buena tu critica, pero tambien recuerda que como tu dices la fe lo es todo, y las personas que tengan la suficiente fe en este evangelio, con el tiempo podran mover montañas, ya escucharas hablar mas de este evangelio ojala y no te retractes.