Martes, 05 de febrero de 2008
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Art?culos de la serie sobre la historia de las iglesias pentecostales relativos a la mujer, escrita por el historiador Mario Escobar.

Mujeres evangelistas (I)

El debate sobre el papel de la mujer en la iglesia sigue siendo hoy d?a un tema controvertido en muchas de las denominaciones evang?licas. En el siglo XIX, varias mujeres pioneras, la mayor?a del entorno pentecostal, comenzaron una gran labor evangel?stica. Mujeres como Mar?a Woodworth-Etter, Aimee Semple McPherson o Kathryn Kuhlman, entraron en el mundo de las predicaciones en masa y fueron el centro de todas las cr?ticas. En estas semanas examinaremos la vida de estas tres evangelistas; sus errores y aciertos.

La mujer ha sufrido una discriminaci?n generalizada en casi todas las culturas. Muchos han querido ver en el pueblo de Israel una excepci?n, pero la realidad es que en los jud?os siempre ha habido una profunda sima entre, lo que Dios estipulaba en su Ley y la pr?ctica habitual hebrea.

Algo parecido ha pasado en el Cristianismo. En la religi?n en la que no hay ??jud?o ni griego, var?n ni mujer, esclavo ni libre??; las diferencias sociales, los prejuicios ?tnicos y una profunda misoginia, han marcado la historia de la Iglesia y siguen vigentes en muchas congregaciones. Algunas mujeres intentaron terminar con este estado de discriminaci?n; la forma en la que lo hicieron y las ideas que a veces defendieron las desautorizaron en ocasiones, pero abrieron el camino a la participaci?n activa de la mujer en la iglesia.

MAR?A WOODWORTH-ETTER
En 1844, en una solitaria granja en Lisbon, Ohio, naci? Mar?a. Una ni?a de pueblo en mitad de un estado agr?cola, parec?a destinada a ser ama de casa y madre, pero a los trece a?os, tras convertirse, Maria Woodworth-Etter, recibi? un llamamiento a servir a Dios como predicadora.

Las dificultades para una mujer en el siglo XIX eran enormes y los problemas personales de Mar?a parec?an insalvables. Su madre muri? poco despu?s y ella tuvo que hacerse cargo de la granja, lo que termin? con sus sue?os dedicarse a predicar.
Tras la Guerra Civil, Maria se cas? con P. H. Woodworth, un soldado herido que dedic?, junto a su nueva mujer, todas sus fuerzas para levantar la granja. Tuvieron seis hijos, pero cinco murieron a muy corta edad, transformando la felicidad de los Woodworth en una profunda tristeza.

Mar?a, desesperada, busc? en la Biblia la respuesta a su triste situaci?n. Las palabras del profeta Joel la llenaron de ?nimo, cuando descubri? que, seg?n la promesa de Dios, tanto las mujeres como los hombres recibir?an el derramamiento del Esp?ritu Santo, en los ?ltimos tiempos.

Una noche, mientras oraba, tuvo una visi?n que la llevaba sobre las inmensas praderas del Oeste y vio como ella predicaba sobre los amarillentos campos de trigo. Entonces, una voz le dijo: ?As? como caen los granos, caer?n las personas?.

Una nueva vida comenzaba para Mar?a. ?Podr?a superar todos los obst?culos y convertirse en una de las primeras predicadoras del siglo XIX?



Mario Escobar Golderos es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista ?Historia para el Debate?

Tags: evangélicos, protestantes, cristianos

Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 08 de diciembre de 2011 | 16:04

quiero ser como maria una mujer que a pesar de luchas ypruevas logro llegar a la meta y cumplir el proposito de Dios los felicito en el amor de cristo por ser buscador de las cosas de Dios