Martes, 19 de febrero de 2008


RECUERDOS DE LA CABILIA | MAdrid, 08/02/2008

El eco de la llamada a la oración del imán, resuena cada día en las montañas de la Cabilia en Argelia: "Venid a la oración, venid a la oración, Dios es grande". Los minaretes de las mezquitas dominan el verde paisaje de esta bella tierra del Norte de Africa. Para el turista que, como yo, visita la zona, no hay duda de que nos encontramos en un país musulmán, precisamente por eso, sorprende el interés de sus gentes por el cristianismo.

El año pasado fui invitado por la Iglesia Evangélica Argelina a un encuentro de pastores evangélicos que se celebró en la ciudad de Tisi-Ouzu. Allí fui testigo de primera mano de lo que está sucediendo en las montañas de la Cabilia. En medio de la crisis social y política de los últimos años, muchos argelinos están encontrando en Jesucristo una nueva esperanza. Se habla de unas 45.000 personas que se han convertido al cristianismo en los últimos años y se han integrado en la Iglesia Evangélica. Si hubieran abandonado su antigua fe para hacerse agnósticos o ateos, nadie le daría importancia, pero su conversión al cristianismo ha provocado a todos. De ello da muestra la nueva ley aprobada por el gobierno que impide la libertad religiosa, así como los constantes atentados de los integristas.


José Pablo Sánchez durante uno de los cultos celebrados en la Cabilia (sentado en primera fila con la cámara)

Todo empezó en 1981, según cuenta el pastor evangélico argelino y maestro de escuela primaria, Rabah Messaooudi: "Durante el verano, mis amigos y yo subíamos a las montañas y jugábamos al fútbol durante varios días. Estábamos allí cuando vino otro grupo de jóvenes de Argel. Eran cristianos argelinos. Yo estaba muy enfermo, oraron por mí y me sané. Me hablaron del Señor Jesús y me dieron una imagen nueva de Dios, que no era la que yo conocía. Me dijeron que Dios nos ama como un padre, me explicaron el amor de Jesucristo. Entendí a Dios de una forma nueva. Es algo que te convence, que te deja satisfecho. Me sanó todas las heridas y me volví, de verdad, una nueva criatura." Experiencias similares se repitieron vez tras vez, de forma espontánea y no sin dificultades. La mayoría sufrió el rechazo y la incomprensión de su familia. Incluso hoy, el costo social para estos nuevos cristianos es altísimo y muchos se reúnen en clandestinidad.

Los líderes de este movimiento son argelinos, en su mayoría con estudios universitarios y tan pobres como el resto de sus compatriotas. Visité varias iglesias evangélicas de la zona. Las mujeres vestían sus trajes típicos coloridos y alegres. Cuando me invitaron a comer con ellos me dieron una comida sencilla. No vi a misioneros cristianos extranjeros en la zona, aunque sí vi a más de un "barbudo" -que es como llaman ellos a los predicadores islamistas llegados de fuera. También vi que el pueblo Cabil es un pueblo disciplinado, trabajador y orgulloso de sus raíces beréberes. Un pueblo en busca de su identidad.

El viejo estereotipo de que la conversión es por interés económico no merece la pena ni comentarlo. Ya a Lutero le acusaron de cambiar su fe para casarse con Catalina Bora, motivado por su lujuria más que por su inteligencia. Ante las mentiras y acusaciones que se levantan contra los cristianos de la Cabilia, para justificar su persecución, no podemos callar. Es un atropello a la libertad. El gas que viene de Argelia cada vez está más envenenado. Por eso, ante las amenazas que se ciernen sobre Argelia, Europa debe tomar parte en la defensa de la libertad religiosa. Los líderes políticos europeos deben dejar clara una posición fuerte de que el diálogo y el respeto a todas las religiones, siempre debe ir acompañado del cumplimiento de los Derechos Humanos que afirman en su artículo 18 "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia." La presencia protestante en la Cabilia da una oportunidad única a Europa de demostrar los valores que defiende. Confiemos que sean aquellos que proclama.

José Pablo Sánchez, Pastor Evangélico, para Noticias FEREDE

 


Tags: cristianismo perseguido

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