Lunes, 25 de febrero de 2008

Mujeres evangelistas (IV)

La pérdida de un ser querido puede hacer que nuestra vida quede truncada para siempre. Aimee logró superara su dolor y dedicarse con más ahínco al servicio a Dios. Una nueva Aimee había nacido de las cenizas de la primera.

 


Aimee pasó un año llorando por la pérdida de su esposo. Al final se decidió a abandonar el hogar materno y dirigirse a Nueva York. Allí conoció al que sería su segundo esposo, Harold McPherson. Tras tres años de convivencia Aimee sentía que su vida espiritual estaba estancada y que Dios la llamaba a predicar de nuevo. Una peligrosa enfermedad le ayudó a decidirse. En la primavera de 1915 tomó a sus dos hijos y se marchó hacia Toronto. Harold no siguió a Aimee en su aventura evangelista. Aunque más tarde se decidió a apoyarla y pasó varios años colaborando con ella.

Entre los años 1917 a 1923, Aimee recorrió más de cien ciudades a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Sus reuniones se caracterizaban por ser muy animadas y por la oración por los enfermos.

La relación de Aimee con Harold empeoró y este se marchó de casa, divorciándose de ella poco después. Las relaciones de Aimee con el Ku-Klux-Klan también fueron controvertidas. Al parecer fue secuestrada por este grupo y les predicó en audiencia privada, ganándose para siempre su apoyo y protección.

En 1922, Aimee inauguró su grandioso templo con capacidad para cinco mil personas. En julio de ese mismo año, Aimee re-fundó su iglesia con el nombre de la Iglesia del Evangelio Cuadrangular.

La iglesia de Aimee se convirtió en el centro de todas las miradas. Muchas estrellas de Hollywood la visitaban y mantuvo una estrecha amistad con Charles Chaplin. Además Aimee abrió la primera emisora cristiana de la historia y fundó una escuela bíblica.



En la primavera de 1926, después de su regreso de un viaje por Europa y Tierra Santa, Aimee desapareció sin dejar rastro. Según contó meses después, había sido secuestrada. A partir de este momento comenzó a sufrir el acoso de la prensa y tuvo que hacer frente a varias demandas. Años después, Aimee estaba al borde de colapso mental y el agotamiento. Se retiró durante una temporada a Malibú. En 1931, Aimee se casó con su tercer esposo, David Huton. Parecía que la vida emocional de la predicadora se había estabilizado y durante años desapareció de los titulares de la prensa.

En septiembre 1944 Aimee moría en Oakland, donde había ido a dedicar una nueva iglesia. Su controvertida vida llegaba a su fin, pero las más de las mil seiscientas iglesias que había fundado, continuaron con su labor hasta el día de hoy.

La vida de Aimee Semple McPherson no fue rectilínea, pero ¿acaso la de alguno de nosotros la es? Aimee dijo una vez que era muy difícil mantenerte en medio de la corriente de la vida. Mantenerse firme en una sociedad cambiante tal vez sea el mayor reto al que nos enfrentamos los cristianos en la actualidad. Pero ¿acaso no ha sido siempre así?

BONUM EST DUABUS FUNDARI NAVEM ANCORIS (lo mejor es que el barco utilice dos anclas).


Artículos anteriores de esta serie:
Mujeres evangelistas
Maria Woodworth-Etter
  Aimee Semple McPherson  


 

Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»


Tags: Aimee, Semple McPherson, evangélicos, historia

Publicado por marioescobargolderos @ 20:45
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