lunes, 25 de febrero de 2008

Por P. García
Al terminar la guerra civil –se podría decir incivil- se abre un maridaje permanente entre la Iglesia Católica y el Estado, quien con leyes políticas y religiosas favorece a la Iglesia católica que está al lado del poder. En el año 1953 se firmará el Concordato entre España y la Santa Sede, por el que se venía a sancionar el apoyo incondicional de la Iglesia católica al régimen de Franco. De esta manera la Iglesia legitimaba y apoyaba la sublevación del 36, mantenía el poder adquirido ilegítimamente, y, por otro lado, el nuevo régimen español concedía, como contrapartida, a la Iglesia católica, todas las facilidades y privilegios que pudiera necesitar para el desarrollo de su misión.

 

A la situación anteriormente reseñada vino a añadirse la coyuntura internacional. Acabada la II Guerra Mundial comenzó una ofensiva contra el régimen de Franco. Se retiraron de Madrid todos los embajadores, excepto los de Suiza, Portugal y Vaticano. Con ello los protestantes españoles perdimos la oportunidad de tener una pequeña defensa al estar abierta una ventana hacia el exterior. A partir de este momento va a comenzar la más dura represión del franquismo contra las religiones disidentes.

 

Se cerraron templos y se restringieron los permisos de apertura. Las detenciones, multas y otras acciones discriminatorias son las constantes en la vida de las comunidades protestantes en estos años.

 

De nuevo el contexto internacional será el que vendrá a cuestionar esta situación, aunque de una manera muy lenta. Se enviarán a España delegaciones para comprobar “in situ” la auténtica realidad religiosa en nuestro país. Se desatarán campañas a favor de la libertad religiosa, partiendo incluso del catolicismo anglosajón llegando hasta la negativa de Truman a establecer relaciones normales con España si no se subsanaba, entre otras cosas, la libertad religiosa.

 

Como consecuencia de esta reacción internacional, se recaba información, por parte del Ministerio de la Gobernación, a todos los gobernadores provinciales, de la situación de las iglesias protestantes. El 10 de marzo de 1949 el Ministerio de la Gobernación envía un escrito en el que se adjunta un cuestionario sobre las actividades, en sus respectivas demarcaciones, de las iglesias disidentes, pidiendo que sean facilitados con la mayor brevedad posible los datos que se piden, a fin de poder contrarrestar la propaganda anti-española en el extranjero. Esta información será enviada anualmente, durante varios años, y es una buena fuente para seguir las actividades no católicas; se especifican los locales existentes, el número de congregantes, información sobre sus dirigentes (si han sido detenidos, su actitud política... etc.), subvenciones recibidas, incidencias, etc.

 

En esta situación que se vive en España frente a los disidentes de la Iglesia católica, juega un papel importante el Vaticano y la Jerarquía eclesiástica española, que se cierran totalmente a cualquier tipo de apertura. Algunos autores coinciden en que su postura fue más allá que la del Estado e incluso influyó constantemente en éste. Frente a las consultas del gobierno español en sentido de liberalizar este punto se evitó, normalmente, dar una pronta y clara respuesta; Así, cuando se preguntó al Papa Pío XII sobre la libertad existente en Italia, éste respondió: “...A Italia no podemos pedir lo que España puede y debe dar..”

 

En mayo de 1948 la Conferencia de Metropolitanos abordó el tema de la libertad religiosa y afirmó que no era una cuestión “meramente política”, sino que era necesario defender a todo trance la unidad religiosa del catolicismo español. Por ello, había que limitar el culto privado de los protestantes, luchar contra una ley de libertad de cultos, la intromisión de extranjeros en este asunto y hacer una exhortación denunciando las campañas de proselitismo protestante.

 

A principios de los años 60 el gobierno español quiere salir del aislamiento en el que se encuentra, para lo cual juega su carta europea. Con la llegada a España del turismo extranjero se quiere dar un aire de mayor libertad; es así como se encarga al Ministro de Asuntos Exteriores de preparar un Estatuto para los protestantes. Es significativo que sea precisamente el Ministro de Asuntos Exteriores el encargado de confeccionar este Estatuto, pues, en cierta manera, se sigue manteniendo que el mito protestante es un asunto extranjero y no español. Por otro lado, es cierto que jurídicamente la cuestión de libertad religiosa no es solamente un asunto de orden puramente interior, ya que España está ligada por un Concordato con la Santa Sede.

 

El documento que sale del Ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Castiella, es bastante amplio, pero sucesivos retoques hacen que lo que al final salga a la luz sea un tenue reflejo de lo que era en su origen. El Ministro Castiella supo entrar en contacto con algunos dirigentes evangélicos, tanto extranjeros afincados en España como españoles. En 1961 entrega al Vaticano el anteproyecto de Ley que, cuando se publica, seis años después, es más restrictivo de lo que se deseaba. Ya el nombre con el que se promulgaba decía mucho:

“Ley Reguladora de Libertad Religiosa”.

 

Por esta Ley Reguladora de Libertad Religiosa las iglesias protestantes se encontraban ante un reto que no tenía otra alternativa que aceptar o rechazar. Lo que hasta ahora había sido una aparente unidad de las iglesias evangélicas, ahora fue motivo de división; aquellas que aceptan esta Ley, y las que no la aceptan. Las iglesias que aceptan la Ley reguladora de 1967 quedan inscritas como “asociaciones confesionales religiosas”. Las que no pueden aceptarla por motivos de conciencia, ya que esta ley de libertad no se concede a todo el pueblo español por igual, sino sólo a la minoría protestante, quedan de nuevo marginadas e ignoradas por la Ley y, por tanto, sin existencia jurídica.

El año 1967 comienza para la Iglesia Evangélica Española un tiempo de transición en el que se producen profundos cambios:

1)      De una situación de intolerancia o de ignorancia legal, pasamos a una situación de reconocimiento legal o de libertad limitada.

2)      De una situación de ghetto, en círculos cerrados, como siendo elementos extraños en la vida del país, pasamos a una situación de incorporación social y pública.

3)      De una situación de aislamiento pasamos a una situación de diálogo. La confrontación con el catolicismo se transforma. Deja de ser polémica o defensiva y, donde el dialogo puede iniciarse, o se desarrolla, la confrontación tiende a ser objetiva.

 

La Iglesia Evangélica Española, siguiendo siempre fiel a la vocación que ha recibido como Iglesia de Jesucristo, ha sido la que con mayor seriedad y en un enfrentamiento claramente político-religioso, rechazó de plano la llamada Ley Reguladora de Libertad Religiosa, excepto tres comunidades individuales.

 

Para la I.E.E. no fue fácil dar una respuesta a la posibilidad de reconocimiento legal ofrecida por la Ley “que regula el ejercicio del derecho civil a la libertad en materia religiosa”. El si o el no estaban sujetos a cuestiones que desbordaban los límites de la legislación de un derecho civil. Invadían el campo de la conciencia religiosa y planteaban cuestiones de respeto a esta conciencia, cosa que no correspondía al Estado. La respuesta de la I.E.E. fue: “Bajo estas condiciones, no podemos... Y esto debido a la discriminación ejercida por la Ley. Es lamentable que de esta manera hayamos dejado de cumplir, en consecuencia, los deberes administrativos que exige nuestra existencia social, ahora reconocida”. No obstante, se hizo constar, ante las autoridades civiles todo lo que significaba la I.E.E., presentando los documentos necesarios. Es decir, sin inscribirse, la I.E.E., hizo su presentación. No fue reconocida legalmente, pero tampoco fue ignorada.

 

Pocos años después, El Concilio Vaticano II abrió nuevas perspectivas de libertad en España. Muchas de las leyes promulgadas, así como situaciones y privilegios mantenidos durante siglos, caían por el suelo. El Papa Juan XXIII fue un hombre de una visión ecuménica y amplia que abrió la posibilidad de un diálogo franco y abierto con todas las comunidades cristianas y otras religiones, en un plano de igualdad, al mismo tiempo que emprendía un trabajo de reforma de la Iglesia católica romana. Por ello, la Iglesia católica en España tuvo que adaptarse a las nuevas normativas que venían de Roma con lo que, la misma Iglesia católica española sufrió un cambio nunca visto igual hasta entonces.

 

A la muerte del dictador Franco España se da un nuevo gobierno de tipo democrático. Han sido 40 años de dictadura que han pesado como una losa sobre todos los partidos políticos, así como las iglesias disidentes. Con la democracia nos ha llegado la libertad y, con ello, situar las cosas en su justo lugar.

En el Parlamento democrático español se trata el tema religioso, sin que exista entre los partidos políticos y casi se podría decir que no suscitó un interés preferente. Sin embargo, quedaba bien claro que los estatutos de privilegio que hasta entonces habían amparado a la Iglesia Católica Romana, debían desaparecer para someterse a la legislación común. Por ello, en el Referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1978 se aprobaba la Constitución, y en su artículo 16 dejaba sentado que: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y demás confesiones”. Bien es cierto que a las iglesias no católicas no agradó esa distinción que se hacía en ese artículo de la Constitución en el que se mencionaba de manera especial la Iglesia Católica y en un segundo lugar las demás confesiones en relación con la primera. También es de reconocer que la Iglesia Católica en España era mayoritaria y costaba todavía el poner en pie de igualdad a las minorías.

 

Desde el año 1980 el gobierno español tiene contactos con las personas más representativas de las iglesias protestantes para poder discutir y formular el acuerdo de cooperación. En este tiempo, desempeñan un papel importante, en estos contactos de consulta, pastores de nuestra iglesia, tales como Daniel Vidal, Benito Corvillón y Enrique Capó. Supieron aportar todo su peso teológico y práctico que el gobierno agradeció.

 

Para poder llegar al acuerdo de cooperación, se han de pasar largos  y tensos debates, principalmente debidos a la poca comprensión de la parte “evangélica” para llegar a una presentación en común. Cada denominación intenta sacar el mayor partido posible de la situación, con lo cual es difícil aparecer unidos ante el Estado, por que una y otra vez queda paralizado todo trabajo.

 

La FEREDE, que ha venido a sustituir a la antigua Comisión de Defensa Evangélica, creada en tiempos del franquismo para defender a nuestras comunidades de las continuas injusticias, es el lugar donde se lucha para llegar a dar una  uniformidad a las iglesias evangélicas de cara al gobierno español. Finalmente esto se logra y se puede llevar a cabo el diálogo con el Estado. El acuerdo de cooperación fue aprobado por las Cortes en septiembre de 1992, y vio la luz, en la Ley 24/1992 de 10 de noviembre, B.O.E. nº  272.


Tags: protestantes, reformados, historia

Publicado por Desconocido @ 20:56  | Protestantismo Español
Comentarios (9)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
miércoles, 27 de febrero de 2008 | 10:06
Muy útil el artículo, sobretodo para quienes venimos de fuera, a colaborar con el avance del Evangelio en España. Gracias por el artículo.
Es para difundirlo. Gracias al Señor por los pioneros que abrieron caminos en España.

Carlos A. Bloise
Publicado por Invitado
miércoles, 27 de febrero de 2008 | 20:32
Muchas gracias a usted. En las próximas semanas publicaremos otros artículos sobre el protestantismo en España, por denominaciones.
Publicado por Carlos Mac Donald
viernes, 26 de septiembre de 2008 | 13:14
Impactante como la gran ramera se prestó para alcanzar poder y manipular las vidas de personas.

Ejemplo el de personajes como los mencionados en el articulo, que en medio del rechazo, contra la corriente, abrieron brecha como EL SEÑOR JESUS.
Publicado por nieves
miércoles, 10 de junio de 2009 | 15:30
Que precioso reportaje, es interesante conocer la historia de la iglesia evangélica en España por esta via es de gran utilidad. Dios siga bendiciendo a los que aun perseveran en sus caminos.
Publicado por nieves
miércoles, 10 de junio de 2009 | 15:32
Que precioso reportaje, es interesante conocer la historia de la iglesia evangélica en España por esta via es de gran utilidad. Dios siga bendiciendo a los que aun perseveran en sus caminos.
Publicado por Invitado
miércoles, 23 de diciembre de 2009 | 19:27
Aburridisimo y FALSO, LOS HERMANOS ES UNA FALSEDAD, Y DICEN "NO SOMOS IGLESIA", JAJA , QUE MENTIRA MAS GRANDE. FALSOS COMO NINGUNOS.
Publicado por Victor Canul Ek Campeche
miércoles, 23 de diciembre de 2009 | 19:39
Y si TIENEN ALGUNA DUDA DE ESTA FALSEADAD DISQUE "CRISTIANOS" MENTIROS entren a mi correo es sucio_300cuota@hotmail.com y con gusto les dare una catedra de la verdad y haber quien se da un tu por tu en sabiduria, aver valientes que dicen saberlo todo.
Publicado por Victor Canul Ek Campeche
miércoles, 23 de diciembre de 2009 | 19:44
Y si TIENEN ALGUNA DUDA DE ESTA FALSEADAD DISQUE "CRISTIANOS" MENTIROS entren a mi correo es sucio_300cuota@hotmail.com y con gusto les dare una catedra de la verdad y haber quien se da un tu por tu en sabiduria, aver valientes que dicen saberlo todo.
Publicado por Invitado
miércoles, 23 de diciembre de 2009 | 19:44
Aburridisimo y FALSO, LOS HERMANOS ES UNA FALSEDAD, Y DICEN "NO SOMOS IGLESIA", JAJA , QUE MENTIRA MAS GRANDE. FALSOS COMO NINGUNOS.