Martes, 04 de marzo de 2008

En muy raras ocasiones se encuentra piedras preciosas en las minas de carbón, Evan Roberts fue una de ellas, pero el tiempo y las circunstancias terminaron por convertirle en un carbón más entre la multitud que le rodeaba.
 


Roberts nació en una familia de práctica metodista el 8 de junio de 1878. Su padre, un rudo y religioso minero, sufrió un accidente siendo Robert muy joven y este tuvo que dejar sus estudios y dedicarse al duro oficio de minero. El joven minero era un habido lector la Biblia y tras el trabajo recorría el kilómetro y medio que le separaba de la capilla de su localidad.

En 1898, Evan tuvo que emigrar a Mountain Ash, una ciudad próxima a la suya, para buscar trabajo. Al poco tiempo, el pastor de su iglesia le pidió que le ayudara en la iglesia y no tardó mucho en ser recomendado para dedicarse a pleno tiempo en el ministerio.

Roberts no se sentía satisfecho con su relación con Dios. Algo desanimado acudió a escuchar a un evangelista itinerante llamado Seth Joshua. El reverendo Joshua llevaba varios años orando para que Dios levantara a un nuevo Eliseo, un hombre sencillo que trajera el avivamiento a la región. Tras asistir a varias reuniones experimentó un encuentro con Dios y su vida cambió por completo.

En 1904 tuvo su primera visión sobre el avivamiento en Gales. Vio un brazo que se extendía desde la luna hasta Gales. Él creyó ver la mano de Dios en esta visión y comenzó a organizar reuniones en su iglesia. En pocos meses su fama se extendió por todos Gales y centenares de personas acudían a sus reuniones.

La prensa se enteró del fenómeno y envió a corresponsales para que contaran lo que pasaba en la pequeña iglesia galesa. Muchos mineros dejaron su ruda vida y comenzaron a asistir a los cultos. Las mujeres de los mineros también asistieron masivamente y, a diferencia de otras congregaciones, se permitió que participaran activamente en los cultos. El nivel de vida de los mineros cambió radicalmente. Muchos dejaron el alcohol y comenzaron a tratar mejor a sus hijos y mujeres.

En 1905 empezaron a manifestarse algunas señales sobrenaturales que Roberts no sabía como explicar. Voces le hablaban de la situación espiritual de otras personas. La presión empezó a aumentar a su alrededor y no tardó en sufrir un colapso emocional, debido al exceso de trabajo. Las crisis se repitieron en varias ocasiones y tuvo que suspender numerosos cultos.

Tras sufrir una violenta crisis nerviosa, una mujer rica llamada Jessie Penn-Lewis le acogió en su casa y allí pasó Roberts una larga temporada. Al parecer, esta mujer practicaba ciertas doctrinas extrañas y aprovechó la debilidad emocional y física de Roberts para someterle a su voluntad. Ella le separó de su familia y utilizó su fama para escribir un libro y publicar una revista.

Después de ocho años Roberts dejó a Penn-Lewis, pero su vida había cambiado por completo. Intentó publicar varios libros sin éxito y, años después, experimento un pequeño avivamiento en Moriah, pero sus tiempos de evangelista habían terminado.

El 29 de enero de 1951 moría a la edad de sesenta y dos años. Su liderazgo había sido efímero pero durante décadas Gales experimentó un gran avivamiento que conmovió a toda la nación.

 

Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Historia para el Debate»




Tags: evan roberts, carbonero de Dios

Comentarios
Publicado por jose
Martes, 14 de octubre de 2008 | 18:07
Dios les bendiga a todos y que la paz de mi padre celestial abunde en cada uno se los corazones de las personas que leen estos comentarios.solamente os digo a vosotros de que no apostatemos de la palabre de Dios y que busquemos a Dios de [email protected]
Publicado por ariel
Mi?rcoles, 14 de abril de 2010 | 16:30
DIOS los bendiga: es lamentable el final, pero ojala se levantaran en este tiempo jovenes con ese mismo deseo en sus corazones para servirle a Dios,,..... oremos para que eso acontezca con alguien como nosotros.