Martes, 29 de abril de 2008


Sergio Puerta, Psicólogo.           

Si hojeamos la prensa diaria y buscamos noticias que hablen del tema las encontraremos en su mayor parte relacionadas con la violencia doméstica, las nuevas formas de pareja contemporánea, el envejecimiento de la población española en parte por su baja tasa de natalidad unido esto a la incorporación de la mujer al mundo laboral entre otras causas. Y aunque la familia es una institución muy valorada en nuestra sociedad se ha visto y aún se verá sometida a importantes cambios.

            Actualmente existe un debate en sociología sobre la aniquilación de la familia o la pervivencia de ésta adaptándose a las nuevas condiciones económicas, culturales y sociales así como a los condicionamientos de nuestro momento histórico actual. Se dan dos posturas claras al respecto. Por un lado la de aquellos que la defienden considerando los postulados tradicionales y creyendo que se está produciendo el declive de la familia nuclear debido a un incremento del divorcio y a la ausencia de compromiso cívico: “La nueva familia rota, destruye, según él, la confianza y los hábitos sociales, debido a la ausencia de la figura del padre y la falta de autoridad paterna. El trabajo asalariado de las mujeres y el control de la natalidad son los dos factores fundamentales del cambio familiar, acompañados de los sistemas de protección social.”[1]

Por otro lado estaría la postura que considera que la familia no tiende a su desaparición sino que tomará diferentes formas adecuándose al entorno en el que pervive. Entorno que vendría definido en la actualidad por el incremento de los hogares unipersonales, disminución del peso específico de la familia extensa, disminución de la fecundidad y la nupcialidad, incremento del número de hijos nacidos fuera del matrimonio, influencia de las técnicas de reproducción asistida, y valores como el individualismo y el feminismo que inciden directamente en las formas de pareja y en la organización y estructura de las familias.[2]

            Si bien es cierto que el modelo de familia español está muy enraizado en la tradición católica de nuestro país condicionado por el momento histórico del franquismo puede no tender hacia la desaparición pero si a una transformación.[3]

Hasta aquí he considerado la familia dentro de una perspectiva estructuralista, donde la definición de familia viene dada por su estructura: número de hijos, composición de la pareja,...

El enfoque funcionalista defendería la familia desde su función social: facilitando el desarrollo emocional, manteniendo la salud física y seguridad de sus miembros, ayudando a la configuración de un sistema de creencias, animando a que se compartan las responsabilidades.[4] Aquí se puede ver la cesión al Estado de algunas funciones que en principio correspondían a las familias. Louis Russell nos diría que “la familia es la base del porvenir. Es el espacio donde los seres humanos viven unos con otros en relaciones de reciprocidad, de libertad, de ternura mutua, al margen de la gran maquinaria social. Con el desarrollo económico y la mejora de las condiciones de vida la familia ha perdido algunos de sus aspectos instrumentales, que ha traspasado a otras instituciones. El aprendizaje e instrucción, el cuidado de la salud, la garantía frente al desempleo, la protección de las personas ancianas, enfermas o minusválidos, va pasando poco a poco en las sociedades avanzadas a ser atendido principalmente por otras instituciones.”[5]

Chistopher J. H. Wright [6]en su análisis sobre los modelos familiares que aparecen en el Antiguo Testamento considera la familia israelita extensa por su composición: había en ella diversas generaciones y diversas familias nucleares a la par que esclavos y obreros inquilinos. Estaba regida por los lazos de parentesco y por la actividad económica basada en la propiedad de tierras y ganados. Algunas de sus funciones primordiales eran la educación, la práctica de algunos actos cúlticos como  la circuncisión, la Pascua y la redención de los primogénitos y el papel judicial que ejercía sobre todo el cabeza de familia cuya actuación podía estar al margen de la autoridad externa del tribunal de los ancianos a menos que el asunto a tratar fuera grave. Los matrimonios, los divorcios y la permanencia de los esclavos dentro de una familia se resolvían dentro de la jurisdicción familiar.

Si bien la familia extensa israelita compartía con la cultura semítica de la época ser la unidad básica y central en la estructura social y de parentesco y la unidad económica difería de la cultura de la época en la importancia que tenía la familia israelita en la experiencia de la relación pactual con Jehová. Pertenecer a una familia israelita permitía al individuo afirmar su membresía en el pueblo del pacto y establecer un vínculo individuo/ familia/Jehová.

Vemos como las funciones y la estructura de las familias dependen de las condiciones económicas, sociales, ideológicas, históricas y políticas.

            Salustiano del Campo explica los diferentes tipos de familia que existen. El tradicional por un lado y el nuclear y post-nuclear por otro.

La familia tradicional surgiría del modelo patriarcal de la Europa preindustrial basada en la explotación agraria y gremial donde la economía familiar giraba entorno a los hogares. La revolución industrial produjo un nuevo sistema económico que dio lugar a la familia nuclear. La economía en este nuevo tipo de familia se centraba en el mercado, los matrimonios eran constituidos por libre elección de los contrayentes y cambiaban las funciones hombre/mujer en el hogar. El hombre se ocupaba del mantenimiento económico de la familia fuera del hogar y la mujer del mantenimiento y crianza de los hijos. Así pues la familia nuclear o conyugal era producto de la industrialización. En palabras del Salustiano del Campo era una “institución especializada a la cual correspondía proporcionar a los individuos el caudal afectivo que les compensaba de la despersonalización de la vida en las nuevas condiciones, tanto de trabajo, como de residencia, como de asociación.”[7]

Prosigue en su exposición definiendo la denominada familia postnuclear regida por una cultura postmaterialista donde valores como mantenimiento de relaciones personales significativas, espontaneidad y confianza en uno mismo dan lugar a nuevos comportamiento sociales, como el auge de la cohabitación, la entronización de la pareja, el uso voluntario y absolutamente racional de la concepción, la pluralidad de modelos y estilos familiares y la universalización del trabajo fuera del hogar de la mujer casada.

El debate que he planteado al principio del artículo está en relación con la pluralidad de modelos y estilos familiares a los que nos podemos ver abocados en un futuro no muy lejano. Al amparo del concepto de la democratización de la familia y el progreso de la misma como institución social se dan cobijo las nuevas formas familiares como hogares monoparentales, hogares compuestos por miembros de un mismo sexo con posibilidad futura- si las leyes lo permiten- de adopción de niños, matrimonios entre personas de un mismo sexo, familias compuestas por hijos de anteriores matrimonios, hogares cuya cabeza de familia sea una mujer,...

La poca importancia que se le concede a los valores hoy en día, el individualismo, el feminismo, nuestra cultura permisiva con todo, la competitividad, el materialismo conformarán nuevos tipos de familia.

Para Inés Alberdi la familia es el auténtico baluarte de los valores básicos, valores que la sociedad española conoce en parte por la cultura católica tan unida a la cultura nacional pero el hombre es incapaz de vivirlos. El conjunto social considera valores como la solidaridad o la tolerancia como deseables y base también de la familia como institución sin embargo “Todos queremos un mundo solidario, pero nuestros comportamientos nos contradicen, lo que provoca que la sociedad sea egoista e individualista.”[8]

Otra interpretación que podemos encontrar al respecto de los valores humanos nos la daría Paul Tournier diciendo:” De ninguna manera son los valores personales de los hombres ni su talento lo que cuenta en la actualidad, lo cual proviene precisamente del rechazo de lo espiritual, el cual constituye la enfermedad del mundo moderno...”[9]


Escuela de Padres

[1] “La nueva familia española” .Inés Alberdi. Taurus. 1999.

[2] “Si algo nos enseña esta ciencia social (la antropología) es la maravillosa variedad de formas familiares de los seres humanos” Palabras pronunciadas por el presidente de la Asociación de Lesbianas y Gays, Fundación triángulo en el mes de abril de este mismo año en un periódico de amplia difusión en nuestro pais.

[3] Existe diferencia entre los modelos familiares del norte de Europa y el modelo familiar español.

[4] “La “nueva” familia española”. Salustiano del Campo. Eudema ediciones. 199

[5] “La nueva familia española” Inés Alberdi. Taurus. 1999.

[6] “Viviendo como pueblo de Dios”. Christopher J. Right. Publicaciones Andamio.

[7] “La “nueva” familia española”. Salustiano del Campo. Ediciones Eudema.

[8] Estudios de la Fundación La Caixa. 2001.

[9] “La sociedad sin Dios”. Paul Tournier. Publicaciones Andamio.


Tags: familia, ayuda, estudio

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