Martes, 10 de junio de 2008


Historia de la Biblioteca Protestantes Españoles (RAE)

 

La historia de la RAE es ante todo el sueño de un hombre por conservar parte de nuestro pasado histórico. Sin los esfuerzos de personas amantes del pasado, deseosas de transmitir a las generaciones venideras la rica herencia de nuestra cultura, difícilmente hubieran sobrevivido muchos de los documentos, libros y narraciones que configuran ese pasado.

 

            Luis Usoz y Río, del que hablaremos largo y tendido más adelante, Benjamín Wi- ffen y Edward Boehmer, son los tres responsables de que esta biblioteca este reunida y, en cierta medida, haya sobrevivido hasta la actualidad.

 

Como toda biblioteca, al principio los libros que la componían eran volúmenes dispersos y olvidados en bibliotecas de varios países[1]. Su reunión necesitaba de un esfuerzo monetario y  temporal importante, por no hablar de los contactos internacionales necesarios para seguir la pista a dichos libros. Luís Usoz y Río tenía el tiempo y el dinero necesario para dicha empresa, ya que poseía una inagotable fortuna y estaba libre de ocupaciones. Por otro lado, esta labor necesitaba de un hombre formado, culto, con un profundo conocimiento de la lengua castellana, el latín, italiano y otros idiomas. Usoz y Río también tenía esta formación, como desarrollaremos en el capítulo dedicado a la biografía de los investigadores Usoz y Wiffen. Pero por encima de todo esto, los hombres que se dedicaran a esta labor, en muchos casos desagradecida, debían poseer un talante especial y una motivación más allá de las meramente académicas y circunstanciales. Usoz y su colaborador Wiffen tenían este tipo de motivaciones, que el propio Usoz expresa en uno de los libros de la RAE, el que publicó tan sólo unos meses antes de su muerte, y que reproducimos brevemente:

Años atrás, conversando con un inglés, en Sevilla, en el corredor de la Fonda en el que nos hallábamos, sobre Literatura Española, le hablé de este ramo de ella, mostrándole, de paso, un ejemplar antiguo del Carrascón, que tenía en la mano. Ese inglés era mi amigo Benjamín B. Wiffen, que conozía[2] a Gacilaso, pero no al libro que le mostraba...I ese inglés, sin nada dezirnos a la sazón, se hizo desde luego, lo que llamo impensado prosélito literario..., i alambicando todavía más en el sentido que achaco a la palabra, le llamaré también proselitismo indispensable. Porque siendo yo español, i dotado con no cortas dosis de indolenzia o dejadez española, i morando en nuestra dura España, donde buscar esos libros de mi deseo es, a la par, vano casi i peligroso, érame necesario tener fuera de España, un amigo, tanto mío, como de estos libros. I Wiffen lo fue; pues de resulta de nuestra conversación en Sevilla reconzentró sus pensamientos i estudios en buscar estas reliquias de los españoles perseguidos por su apego a la cristiana libertad, i empeñado conmigo en una correspondenzia, que se aviva por mis frecuentes encargos.[3]

 

En este texto vemos la génesis de la RAE y la colaboración imprescindible de un contacto en el extranjero que rastreara por media Europa los dispersos libros reformados. El mismo Usoz declara en el texto su intención al reunir la RAE, en su introducción al libro del Carrascón  cuando dice que con el favor de Dios se iran levantando del profundo pero inmerecido olvido en que yacen [4].

 

En carta de Usoz a Wiffen de 1866[5], el español le confiesa:

Antes de morir ud. I yo: debemos, creo, ver si todos, o la mayor parte de los escritos de Reformistas españoles; quedan asegurados, por medio de la impr.- Por eso, pido a ud. paciencia, i perseveranzia. –I si podemos dar la Biblia[6] completa, nuestra vida, talvez, podrá ser, no del todo, desprovista de misericordia, para que aparezca en su curso, alguna memoria de que no fuimos, pedregales, espinos, o sendas donde la semilla de la palabra, no arraigó, i fructificó[7]. Quiéralo así Dios: i haga que en nosotros, i en muchos españoles, se descubra, el ser sarmientos verdaderos, i fructíferos, por grazia, de la verdadera vid[8], Jesucristo nuestro Señor i Maestro.  

 

Usoz tenía una clara intención espiritual en la realización y formulación de la RAE, ya que pensaba que podía constituir el germen de una transformación espiritual en el país. Marcelino Menéndez Pelayo critica esta actitud cuando dice que toda la vida de Usoz se gastó en este absurdo propósito de hacer protestante a España, y de hacerla de modo que lo enseñaban sus libros viejos.[9] Hostilidad que se percibe en estas palabras del emérito historiador Menéndez Pelayo se suma a las de Antonio Cánovas del Castillo que decía de Usoz respecto a su intención de rescatar supuestos errores o herejías:



[1] Francia, Portugal, Inglaterra, Alemania, Austria, Holanda y Suiza entre otros.

[2] Usoz y Río no seguía las reglas ortográficas tradicionales y tenía las suyas propias. Por ello veremos numerosos casos en sus escritos en los que la “c” y la “z”, la “I” y la “Y”, entre otras se escriben de forma diferente.

 

[3] ANÓNIMO, Historia de la muerte de Juan Díaz, RAE, Madrid 1865. Última edición de Librería Diego Gómez Flores, Barcelona, 1983. Tomo XXI p 156.

[4] DE TEJEDA, Fernando, Carrascón, RAE, San Sebastián, 1874. Última edición de Librería Diego Gómez Flores, Barcelona, 1983. Tomo I. pp. LXI-LXII.

 

[5] Usoz a Brunet de 5 de julio de 1847 y de 27 de diciembre 1850 citadas por Usoz en la carta a Wiffen

 

[6] Esta referencia nos habla de su deseo de publicar una Biblia en castellano.

 

[7] Aquí Usoz menciona a la Parábola del Sembrador. Evangelio de San Mateo, Cap 13:1-9.

 

[8] Aquí usoz hace referencia a la Parábola de la Vid Verdadera. Evangelio San Juan, Cap 15: 1-17.

 

[9] MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos españoles Tomo I- III, BAC, Santander, 1987.

 


Tags: españa, protestantes, historia, siglo XVI

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