Viernes, 04 de julio de 2008

 

Por Mario Escobar, escritor e historiador.

Estamos tan acostumbrados los hispanos reformados en ir a la zaga del protestantismo anglosajón que nos cuesta reconocer la labor de los pro-hombres de nuestra historia. Cuando mencionamos a precursores de la Reforma en seguida surgen nombres como Lutero o Zwinglio. Identificamos la Reforma hispana con algo importado y extranjero, pero la realidad es muy distinta. La pluma de Juan de Valdés estaba escribiendo su Diálogo de Doctrina Cristiana entre el 1527 a 1528, durante su estancia como estudiante en Alcalá de Henares. El libro salió editado el 14 de enero de 1529 el Catecismo Mayor de Lutero lo hizo  el mismo año en Alemania.

            Juan de Valdés no es tan sólo iniciador de la Reforma en Italia, desde su privilegiada base en Nápoles, es también el inspirador de la Reforma en España, ya que sus obras se encuentran entre los libros de los acusados en los Autos Inquisitoriales del 1559 y 1560. Además Valdés bebe de la fuente del grupo de los alumbrados, que es mucho anterior al luteranismo, y de las lecciones aprendidas en Escalona a los pies de Pedro Ruiz de Alcaraz, predicador laico del marques de Villena. Alcaraz defendía algunos ideas y doctrinas que más tarde se considerarán luteranas, pero que el aprende por la lectura de la Biblia. El proceso inquisitorial que sufrió Alcaraz en 1524, nos permite conocer cuales sus máximas. Entre estas están la lectura de la Biblia y la creencia en la inspiración divina para leerla, libertad del cristiano de ritos y ceremonias, guía del Espíritu Santo, creencia en la Gracia Divina, abandono de adoración y peticiones a imágenes. Todas estas doctrinas las escuchó por primara vez Alcaraz de boca de una mujer, Isabel de la Cruz, terciaria de los franciscanos hacia el 1511 ó 1512.

Juan de Valdés enraíza por tanto de una fuente más antigua que Lutero y Erasmo, sus ideas de reforma trascienden lo moral y tocan directamente los domas principales de la Iglesia de Roma. En su Diálogo de Doctrina Cristiana podemos verlo fácilmente.

Por este mismo espíritu hemos de creer que fueron inspirados los que nos escribieron los libros del Viejo y Nuevo Testamento, sin cuyo favor y gracia ninguno alcanza vida ni salud eterna...Así que, cuando yo oigo que es la voluntad de Dios que no adore dioses ajenos, mejor vengo en conocimiento de lo que en esto he pecado que si me dijese "adora a un solo Dios"...este mandamiento se quebranta con el pecado de la idolatría...adorar a un madero, una piedra, un animal o alguna cosa tal...Es más fuerte la gracia de Dios, con la cual fácilmente lo podremos cumplir, y considerar esto, pedidla a Dios con humildad, y yo os prometo que no os la negará, y veréis cuan liviano y sabroso es lo que ahora os parece pesado y áspero...Porque si es bueno que no pequen, también será bueno que no tengan necesidad de confesarse...Leed en la Sagrada Escritura, a donde declara Dios en esto su voluntad en muchas partes, y haced conforme a lo que leyereis.

Estos fragmentos nos dan idea de algunas de las creencias de Juan de Valdés. Ideas originales que nos hablan de una Reforma Española contemporánea de la de Alemania, no heredera o hija de ella. Ciertamente Juan de Valdés no clavó sus Ciento y diez consideraciones en las puertas de la Universidad de Alcalá de Henares, pero sus escritos fueron traducidos al italiano, francés e inglés. Valdés fue antes que Lutero, grato honor en la historia de la Reforma.

 

Mario Escobar Golderos.

                


Tags: valdes, lutero, reforma, prostestante, hispanos

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