Martes, 15 de julio de 2008



Por Mario Escobar, historiador y escritor.

 

Perteneciente o relativo al carisma. Carisma. Don gratuito que el espíritu Santo concede a una criatura elegida por Él.


El carismátismo es un fenómeno que se ha dado a lo largo de la historia en la Iglesia Cristiana y que en la actualidad ha influido en mayor o menor medida en las distintas iglesias tradicionales (catolicismo, luteranismo, anglicanismo, etc.). Las primeras comunidades cristianas, descritas en el libro de los Hechos de los apóstoles, practicaron y observaron algunos de los carismas del Espíritu Santo, como el Don de lenguas, Sanidad, Fe o Discernimiento de espíritus. Ignacio y el pastor de Hermas de Roma, junto a otros representantes cristianos practicaron los dones carismáticos, aunque no hay una mención extensa a estos dones por los Padres Apostólicos. En el siglo IV, Pachomius, fundador del movimiento monástico coenobitic, en Egipto, confesó que a pesar de desconocer el latín, después de pasar tiempo en oración podía hablar del Evangelio en dicho idioma. Así mismo, la expulsión de demonios, como práctica habitual de la iglesia se registra en la Historia Eclesiástica Gentis Anglorum del siglo VIII. En la Edad Media destacan los casos de la abadesa benedictina Hidegad de Biingen (siglo XII) y el abad cisterciense Joachin de Flora (siglo XIII), que practicaban el Don de lenguas. A finales de la Edad Media los Hussitas y otros grupos expresaban la manifestación del Espíritu Santo a través de las lenguas espirituales, la expulsión de demonios y las profecías. En la Edad Moderna, el impulsó de la Reforma movilizó a nuevos grupos de cristianos como los Anabaptistas, compuesto por diferentes grupos con una marcada tendencia apocalíptica, con manifestaciones del Don de lenguas y el Don de interpretar las Sagradas Escrituras de forma correcta. Las llamadas Sociedad de Amigos también experimentaron estos arrebatos  en su culto. En el siglo XVII los Camisardos, profetas de las montañas en Cevennes, (Francia), eran conocidos por sus reuniones animadas y entusiastas. Con la llegada de John Wesley y su movimiento de santidad en el siglo XVIII, se difundió la idea de una experiencia de crisis o conversión, que llevaba a la entera santificación, el perfecto amor y la pureza de corazón. También Wesley comentó en sus escritos la llamada “segunda bendición”, pero fue Juan Fletcher, uno de sus seguidores, quien desarrollo esta idea llamando a la segunda bendición a “el bautismo del Espíritu Santo”, una experiencia que fortalecía al creyente en su labor cristiana. El 1831, el pastor presbiteriano de Londres, Edwar Irving y sus colaboradores buscaron la restauración de los dones espirituales en la iglesia moderna, dando como resultado la Iglesia Apostólica Católica, aunque el movimiento se extinguió poco después, Irving defendió por primera vez que la señal del bautismo del  Espíritu Santo era la glossolalia o “hablar en lenguas”. En 1875, el movimiento “Vida Superior” del reverendo Keskwick, inspirado en los movimientos de santidad americanos, promovió el bautismo del Espíritu Santo, las sanidades divinas y el rapto pre-milenial.


           
En 1901 aparecieron los primeros pentecostales en sentido moderno, en la ciudad de Topeka, Kansas, en la Escuela Bíblica dirigida por Carlos Fox Parham, maestro de santidad y ex pastor metodista. La primera persona en ser bautizada fue la estudiante Agnes Ozman. En 1906, una pequeña iglesia en la calle Asuza, en Los Ángeles, sufrió un avivamiento que impactó al mundo cristiano. El pastor de la iglesia, el metodista afro-americano,  William Joseph Seymour, tuvo que ampliar sus cultos a tres reuniones al día los siete días de la semana para poder atender la avalancha de gente. En la actualidad los movimientos carismáticos se encuentran extendidos por todo el mundo y pueden verse grupos en cualquier denominación e iglesia. En 1993 se calculaba que había doscientos millones de cristianos en iglesias pentecostales, a los que hay que añadir otros doscientos cuarenta millones pertenecientes a otras denominaciones y a la Iglesia Católica, que practican el culto carismático. A eso debemos unir la influencia de los pentecostales en la forma cúltica  protestante, especialmente en la alabanza.


           
En la actualidad grupos neo-carismáticos se extienden por todo el mundo, promoviendo en muchos casos un nuevo ecumenismo, y el resurgir de doctrinas heterodoxas como ”la Súper fe” o la “Teología de la prosperidad”.

 

 

 

 

 

 

 

Mario Escobar Golderos. Licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, Diplomado en Estudios Avanzados por el Departamento de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid, director de promoción de la organización Misión contra la Lepra, director de la revista Historia para el Debate. Autor de numerosos artículos en diferentes publicaciones seculares y cristianas, colaborador en la revista electrónica Protestantes Digital y autor de dos libros. En la actualidad colabora como ministro auxiliar con las Iglesia Casa de Oración de las Asambleas de Dios de España.

 

 

 


Tags: carismatico, carismatismo, católicos, evangélicos

Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 16 de julio de 2008 | 20:56
Muy interesante