Por Mario Escobar, escritor e historiador.
La RAE, una biblioteca protestante española (III)
Luis
Usoz y Río, Benjamín Wiffen y Edward Boehmer fueron los tres
responsables de que esta biblioteca se reuniese y, en cierta medida,
haya sobrevivido hasta la actualidad. Como toda biblioteca, al
principio los libros que la componían eran volúmenes dispersos y
olvidados en bibliotecas de varios países(1). Su reunión necesitaba de
un esfuerzo monetario y temporal importante, por no hablar de los
contactos internacionales necesarios para seguir la pista a dichos
libros.
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Luis
Usoz y Río tenía el tiempo y el dinero necesario para dicha empresa, ya
que poseía una inagotable fortuna y estaba libre de ocupaciones. Por
otro lado, esta labor necesitaba de un hombre formado, culto, con un
profundo conocimiento de la lengua castellana, el latín, italiano y
otros idiomas. Usoz y Río también tenía esta formación(2). Pero por
encima de todo esto, los hombres que se dedicaran a esta labor, debían
poseer un talante especial y una motivación más allá de las académicas
y circunstanciales.
Usoz y su colaborador Wiffen tenían este tipo de motivaciones, que
el propio Usoz expresa en uno de los libros de la RAE, el que publicó
tan sólo unos meses antes de su muerte(3). En el libro Historia de la muerte de Juan Díaz, Usoz
nos narra(4) la génesis de la RAE y la colaboración imprescindible de
un contacto en el extranjero que rastreara por media Europa los
dispersos libros reformados. El mismo Usoz declara en el texto su
intención al reunir la RAE, en su introducción al libro del Carrascón cuando dice que con el favor de Dios se irán levantando del profundo pero inmerecido olvido en que yacen(5).
En carta de Usoz a Wiffen de 1866, el español le confiesa que Antes
de morir ud. I yo: debemos, creo, ver si todos, o la mayor parte de los
escritos de Reformistas españoles; quedan asegurados, por medio de la
impr.- Por eso, pido a ud. paciencia, i perseveranzia. –I si podemos
dar la Biblia(6) completa, nuestra vida, talvez, podrá ser, no
del todo, desprovista de misericordia, para que aparezca en su curso,
alguna memoria de que no fuimos, pedregales, espinos, o sendas donde la
semilla de la palabra, no arraigó, i fructificó(7). Quiéralo así
Dios: i haga que en nosotros, i en muchos españoles, se descubra, el
ser sarmientos verdaderos, i fructíferos, por grazia, de la verdadera
vid(8), Jesucristo nuestro Señor i Maestro(9). Usoz tenía
una clara intención espiritual en la realización y formulación de la
RAE. Marcelino Menéndez Pelayo critica esta actitud cuando dice que
toda la vida de Usoz se gastó en este absurdo propósito de hacer
protestante a España, y de hacerla de modo que lo enseñaban sus libros
viejos(10). A estas palabras del emérito historiador se suman las de
Antonio Cánovas del Castillo que decía de Usoz respecto a su intención
de rescatar supuestos errores o herejías: Flaqueza impropia de quien presumía de tan libre en sus pensamientos, y por tan austero y verídico se reputaba.(11)
En 1847, cinco años más tarde de empeñarse en realizar este proyecto, salía el primer volumen de esta colección de Reformistas Antiguos Españoles. Pero, ¿cómo nació esta idea en la mente de Usoz y Río?
Sus actividades anteriores nos dan algunas pistas. Usoz, Estébanez y
Bartolomé José Gallardo(12) fueron los paladines del purismo y lo
castizo de la lengua española. Poco después Usoz y Estébanez
colaboraron con Agustín Durán en la reunión e impresión del Romancero Tradicional Español
(RTE), aunque al final el proyecto quedó en manos de Durán(13).
Estébanez y Usoz también proyectaron hacer una colección llamada Colección de novelas originales españolas
de la que sólo salió el primer volumen. Estos dos intentos fallidos
seguramente prepararon mental y culturalmente a Usoz, que concibió un
proyecto igual en la forma al RTE, pero distinto en su contenido.
Aún nos surge otra nueva cuestión, ¿qué empujó a Usoz a aproximarse a las ideas y creencias protestantes?
Sin duda el germen de su deseo fue recuperar los escritos de los
reformados españoles del siglo XVI. Menéndez y Pelayo creía que el
interés de Usoz por los escritos reformados se debía a influencias
volterianas en su educación en el Colegio de San Clemente de los
Españoles de Bolonia(14), y a la lectura de un libro traducido al
castellano titulado Apología de Barclay. Pero Domingo
Ricart(15), identifica el interés de Usoz por la Reforma con la amistad
con Jorge Borrow(16), que percibe como desencadenante de su simpatía
hacia el protestantismo y en concreto con el cuaquerismo. Al parecer,
Borrow entró en contacto con Usoz para que le aconsejara la forma de
traducir los Evangelios al caló. Borrow pondría al español en contacto
con Wiffen(17).
Los tres elementos que impulsaron a Usoz a la consecución de su
proyecto de la RAE se resumen en la erudición conseguida en sus
colaboraciones en los proyectos del RTE(18) y su purismo castizo, su
espiritualidad inclinada a rescatar del olvido a los reformados
españoles para regenerar España y su acercamiento al protestantismo por
medio de sus lecturas, la amistad con Borrow y la amplitud de miras de
su educación en Italia. Aunque el propio Usoz sumó otras intenciones en su introducción al primer libro editado de la colección Carrascón(19):
Para concluir hemos de decir que la RAE es un elemento vivo. Luis
Usoz y Río recopiló y editó veinte volúmenes del año 1847 al 1865, pero
Boehmer(20), discípulo de Wiffen, descubrió otros dos: El Salterio y Trataditos, obras de Juan de Valdés. Editó estos dos libros en 1880 en Bonn, Alemania. Batallón descubrió en Lisboa El Dialogo de doctrina cristiana en los años veinte del pasado siglo y editado en 1925. Por último Gordon A. Kinder descubrió y publicó Exposición de la primera parte del capítulo cuarto de San Mateo sobre las tentaciones de Cristo de Casiodoro de Reina, en 1988 en Madrid. Todavía queda por reeditar correspondencia, libros, tratados, como es el caso de la Confesión de Fe
Menéndez Pelayo(21) reconoció el valor histórico de las obras
editadas por Usoz y Wiffen, añadiendo lo poco que han sido divulgados
estos volúmenes, impresos con esmero y en contado número de ejemplares. No
debemos olvidar que la idea última de los dos bibliófilos transcendía
el campo académico, su intención, además de recuperar parte de nuestra
memoria histórica era su profundo deseo difundir la Biblia en España.
En cuanto a la calidad de los comentarios y aportaciones de Usoz y
Wiffen, Menéndez Pelayo observa que siempre merecen respeto la
erudición sana y leal y el entusiasmo, aunque errado, sincero. Añade
que, en verdad, no puede leerse sin alguna simpatía la narración que
hace Wiffen de los trabajos suyos y de su amigo, de las dificultades
con que tropezaron para conseguir ciertos ejemplares, de la diligencia
con que transcribieron manuscritos y raros impresos de bibliotecas
públicas y privadas(22).
de Casiodoro de Reina, y hay noticia de otros libros perdidos, de los
que se tiene noticia por los índices de libros prohibidos.
1) Francia, Portugal, Inglaterra, Alemania, Austria, Holanda y Suiza entre otros.
2) Estudió humanidades y derecho. Orchell, el famoso arcediano de
Tortosa, le enseñó el hebreo, de cuyo idioma regentó cátedra en la
Universidad de Valladolid siendo aún muy joven. Colegial de San
Clemente, de Bolonia, luego, perfeccionó en Italia sus conocimientos
filológicos por el trato con Mezzofanti y Lanci. Estudió leyes en la
Universidad de Alcalá. Fue profesor de hebreo en la Universidad de
Valladolid, también se cree que dio cursos de hebreo en el Ateneo de
Madrid, aunque este dato no está contrastado.
3) ANÓNIMO, Historia de la muerte de Juan Díaz, RAE, Madrid 1865. Última edición de Librería Diego Gómez Flores, Barcelona, 1983. Tomo XXI p 156. Años
atrás, conversando con un inglés, en Sevilla, en el corredor de la
Fonda en el que nos hallábamos, sobre Literatura Española, le hablé de
este ramo de ella, mostrándole, de paso, un ejemplar antiguo del
Carrascón, que tenía en la mano. Ese inglés era mi amigo Benjamín B.
Wiffen, que conozía a Gacilaso, pero no al libro que le mostraba...I
ese inglés, sin nada dezirnos a la sazón, se hizo desde luego, lo que
llamo impensado prosélito literario..., i alambicando todavía más en el
sentido que achaco a la palabra, le llamaré también proselitismo
indispensable. Porque siendo yo español, i dotado con no cortas dosis
de indolenzia o dejadez española, i morando en nuestra dura España,
donde buscar esos libros de mi deseo es, a la par, vano casi i
peligroso, érame necesario tener fuera de España, un amigo, tanto mío,
como de estos libros. I Wiffen lo fue; pues de resulta de nuestra
conversación en Sevilla reconzentró sus pensamientos i estudios en
buscar estas reliquias de los españoles perseguidos por su apego a la
cristiana libertad, i empeñado conmigo en una correspondenzia, que se
aviva por mis frecuentes encargos.
4) Usoz tenía una particular forma de escribir que puede
sorprendernos. En sus gustos literarios experimentaba con las palabras
y, sobre todo, las escribía tal y como sonaban.
5) DE TEJEDA, Fernando, Carrascón, RAE, San Sebastián, 1874. Última edición de Librería Diego Gómez Flores, Barcelona, 1983. Tomo I. pp. LXI-LXII.
6) Esta referencia nos habla de su deseo de publicar una Biblia en castellano.
7) Aquí Usoz menciona a la Parábola del Sembrador. Evangelio de San Mateo, Cap 13:1-9.
8) Usoz hace referencia a la Parábola de la Vid Verdadera. Evangelio San Juan, Cap 15: 1-17.
9) Correspondencia de Usoz con Brunet de 5 de julio de 1847 y de 27 de diciembre 1850 citadas por Usoz en la carta a Wiffen.
10) MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Historia de los Heterodoxos españoles Tomo I- III, BAC, Santander, 1987.
11) CANOVAS DEL CASTILLO, Antonio, “El Solitario y su tiempo, Biografía de don Serafín Estébanez Calderón y crítica de sus obras”. Dos volúmenes, Dubrill, Madrid, 1883, vol, I cap, VIII, p 317. Serafín Estébanez era tío de Canovas.
12) Bartolomé J. Gallardo fue redactor de “El Artista” revista literaria.
13) En total se editaron siete volúmenes de este Romancero
Tradicional Español. Bartolomé J. Gallardo fue redactor de “El Artista”
revista literaria.
14) MENÉNDEZ PELAYO, Op cit, vol III, cap IV.
15) RICART, Domingo, JOHNSON, Robert, “Studia Albornotiana: El cardenal Albornoz y el Colegio Español”,Notas para una Biografía de Luís Usoz y Río, Publicación del real Colegio De Bolonia, Bolonia, 1973.
16) Jorge Borrow fue agente de la Sociedad Bíblica Británica.
Escribió varios libros sobre su estancia en España, del que destaca “La
Biblia en España”.
17) Wiffen fue un erudito cuáquero residente en la Inglaterra
Victoriana, estudioso de las literaturas mediterráneas, especialmente
la española. La afición de Wiffen por la literatura española, nace de
la influencia de su hermano, traductor del Tasso y de Garcilaso de la
Vega.
18) Citado en la página anterior.
19) TEJADA, Op. cit. Tomo I. Pero bueno es repetirlo: las
doctrinas y opiniones todas del libro, ahí quedan intactas: pues el
objetivo de reimprimirle podrá ser literario, histórico, todo lo que se
quiera; menos un objeto escismador y propagador de errores.
20) El nuevo investigador se sujeto a los deseos de Wiffen, pero
agregó muchos datos propios, resultado de sus investigaciones en las
bibliotecas de Alemania, Inglaterra, Francia y Países Bajos,
escribiendo su famosa colección llamada Bibliotheca Wiffeniana-Spanish reformers, cuyo primer volumen salió en el año de 1874.
21) MENÉNDEZ PELAYO, Op cit, Tomo II. P. 902.Pero la
Europa docta los conoce bien, y a su aparición se debieron las copiosas
noticias que han venido a disipar las tinieblas hasta hoy dominantes en
la historia de nuestros primeros protestantes...encontraremos en ellas
un rico arsenal de noticias y documentos, y subirá de punto nuestro
aprecio a la inteligencia y laboriosidad de Wiffen y de Usoz, aunque
censuremos los propósitos descabellados más bien que peligrosos que los
indujeron a su empresa...según el orden natural de las cosas, y
según el esmero y conciencia con que procedían Usoz y Wiffen, la
colección de Reformistas era como el precedente de la Bibliografía protestante española.....
22) Ibidem,, Tomo I. Vol. 1º, Discurso preliminar de la 1ª Edición.
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