La
oleada de violencia anticristiana no cesa en la India, y se ha
convertido en un problema de primera magnitud. Una muchedumbre ha
quemado en las últimas horas numerosas casas cristianas y se ha
amotinado contra la policía, en el distrito Kandhamal, en Orissa
(India). Los radicales hindúes, han exigido de este modo la liberación
de uno sus líderes detenidos por los ataques a los cristianos que se
viene produciendo en las últimas semanas.
La
oleada de violencia anticristiana no cesa en la India, y se ha
convertido en un problema de primera magnitud. Una muchedumbre ha
quemado en las últimas horas numerosas casas cristianas y se ha
amotinado contra la policía, en el distrito Kandhamal, en Orissa
(India). Los radicales hindúes, han exigido de este modo la liberación
de uno sus líderes detenidos por los ataques a los cristianos que se
viene produciendo en las últimas semanas.
Esta es la última acción de una oleada de violencia que por el
momento ha acabado con la vida de al menos 36 cristianos y con docenas
de iglesias dañadas en los últimos días.
La magnitud de la persecución ha sido tal que, sobre todo en
Kandhamal, miles de cristianos viven ahora en campos del gobierno
porque sus casas han sido destruidas. Los que han tenido más suerte
temen que la ofensiva de violencia les alcance, por lo que no están
dispuestos a regresar a sus hogares. "Algunas casas fueron destruidas
de la noche a la mañana" ha afirmado Krishan Kumar, administrador
principal de Kandhamal.
También añadió que la tensión aún continúa en la zona. La policía,
en su intento por acabar con esta oleada de violencia logró ahuyentar
ayer a los radicales que trataban de prender fuego a algunas casas de
la zona.
Estos hechos pueden resultar insólitos para más de uno, puesto que
La India no tiene antecedentes de violencia anticristiana, pero lo
cierto es que la intolerancia ha aumentado considerablemente en las dos
últimas décadas con el renacer del nacionalismo hindú.
Muchos nacionalistas hindúes afirman que ellos están preparados
para luchar contra los cristianos, a los que acusan de convertir a los
indios más pobres (de las castas inferiores) a favor de su causa. Por
su parte, los cristianos aseguran que los hindúes de las castas mas
bajas se convierten voluntariamente para escapar así de la
discriminación que sufren en el país asiático, recuperando su dignidad
como personas.
El balance es realmente desolador. En el estado del sur de
Karnataka, al menos 20 iglesias han sido arrasadas por los radicales
hindúes en los últimos 10 días. Las autoridades afirmaron que aún están
intentando restaurar el orden en algunas de las áreas más afectadas. En
Santinagar, una localidad cercana a Calcuta han sido asesinados al
menos 36 cristianos.
Los nacionalistas hindúes gobiernan por completo o parcialmente en
los tres estados donde los cristianos han sufrido el ataque. Desde
Nueva Delhi, el gobierno central ha pedido al Partido Nacionalista
Hindú Bharatiya Janata que trabaje más para acabar con la violencia
anticristiana en Karnataka.
Hay que recordar que el detonante de esta explosión de violencia
fue el asesinato de un líder nacionalista radical hindú y cinco de sus
seguidores a finales de agosto. Ese mismo día empezaron a propagarse
los incendios en iglesias y centros cristianos por todo el estado de
Orissa, al ser atribuida la muerte del líder a la comunidad cristiana.
Lo cierto es que un grupo maoísta reconoció la acción, pero la
violencia anticristiana, lejos de cesar, se ha visto incrementada
brutalmente.
INFORME DE LA SOCIEDAD BÍBLICA DE LA INDIA
La Sociedad Bíblica de la India (SBI) ha divulgado que “la
persecución a la que los cristianos se enfrentan desde hace diez o doce
días ha sido la peor en la historia de la India. Se han perdido cientos
de vidas, muchos cristianos han sido aniquilados, las casas han sido
incendiadas. Casi todas las iglesias de varios distritos de Orissa han
sido demolidas y la gente está paralizada por el miedo. Las zonas
afectadas están incomunicadas por lo que la cobertura de los medios
está limitada, -explica W. Paulraj director de distribución de la SBI-.
Un relato del Sunday Times of India refleja algo de lo terrible que
está ocurriendo. Incluye un relato de un hombre cristiano que huyó de
los disturbios en su pueblo y que vio desde un escondite en el bosque
cómo quemaban a su hermano discapacitado que no pudo huir.
"Es sobrecogedor oír reiteradamente el relato de iglesias
destruidas, casas incendiadas y gente quemada. Muchos creen que con la
situación de Orissa ha empeorado el odio religioso en la India, y la
violencia está ahora extendiéndose" dice la SBI.
Hace unas dos semanas se destruyó completamente una iglesia en la
ciudad de Davanagere, a unas ciento cincuenta millas al norte de
Bangalore. Las autoridades fueron espectadores silenciosos de esta
atrocidad. Ahora el Gobierno indio ha emitido un informe para que se
cierren todas las iglesias "no autorizadas" y los lugares de adoración,
ley que obviamente no se aplica a los lugares de culto hindú.
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