miércoles, 12 de noviembre de 2008


Por Pablo de Felipe, pastor y teólogo.

LA FECHA DEL AÑO 457 A. C.

1) El Adventismo cuenta desde el otoño de este año 457 a. C. las 70 semanas de Daniel 9:24-27 y los 2.300 días (convertidos en años) de Daniel 8:14. En realidad, estos textos de Daniel contienen dos profecías distintas entre sí, y nada tiene que ver la una con la otra. En efecto, la de Daniel 8:14 fue dada "En el año tercero del reinado del rey Belsasar" (o Baltasar), según Daniel 8:1, que corresponde al "año 553/552 a. C.", según el mismo Adventismo (7/tomo 4, p. 828). Por lo que se refiere a la profecía de Daniel 9:24-27, ésta fue dada "En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos", según Daniel 9:1. El Adventismo no tiene ningún interés en precisar, en este lugar de su Comentario Bíblico, a qué fecha corresponde el primer año de este Darío (que es el mismo mencionado en Daniel 5:31 y 11invasor; pero el Jehovismo dice lo siguiente sobre Darío el Medo (al que también llama Darío I):

"[...], por lo menos con un año y posiblemente parte de un segundo año para Darío el Medo, el primer año del rey Ciro el Persa quizás no haya comenzado sino hasta el año 538 a. de la E. C., extendiéndose hasta el siguiente año, 537 a. de la E. C." (8/87).   "El reinado de Darío I fue breve; la mención del ‘primer año’ de su reinado infiere que fue rey por lo menos por un año completo. (Dn. 9:1; 11invasor Ciro lo siguió en el trono a fines de 538 y el profeta de Jehová, Daniel, continuó en un puesto alto. ‘En cuanto a este Daniel, prosperó en el reinado de Darío y el reinado de Ciro el persa.’ (Dan. 6:2, 28) [...]." (9/13). 2) Por consiguiente, el primer año de Darío el Medo estaría en torno al año 538 a. C. Un estudio detallado sobre este año primero de Darío el Medo se halla en (54/177-200, 469).

3) Por tanto, sabemos que la profecía de Daniel 8:14 (sobre los 2.300 días) fue dada hacia el año 552 a. C., y la de Daniel 9:24-27 (sobre las 70 semanas) fue revelada hacia el año 538 a. C. Esto supone que entre Daniel 8:14 y Daniel 9:24-27 hay 14 años de diferencia; pero parece que al Adventismo le gustaría borrar esos 14 años de historia entre los capítulos 8 y 9 de Daniel, para que así fuera más fácil su teoría de que las 70 semanas están cortadas del período de los 2.300 días, y por tanto ambas profecías comienzan en la misma fecha. He aquí un intento de borrar esos 14 años, realizado por el Dr. Jean Zürcher (a quien ya nos hemos referido más arriba), y publicado en la Revista oficial del Adventismo; dice así:

"[...]. Esto es lo que pide Daniel en su oración: ‘Dios nuestro ... haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado’ (Dan. 9:17). Es verdad que el profeta pensaba en el santuario terrenal, mientras que el ángel le habla del santuario celestial. Daniel estaba pensando en los setenta años de la profecía de Jeremías, cuando Gabriel le declaró: ‘Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado’ (Dan. 8:14)." (11/11). 4) Vemos cómo el Dr. Zürcher suprime los 14 años que separan los capítulos 8 y 9 de Daniel, pues, según él, cuando Daniel estaba orando en el año 538 a. C., vino el ángel y le dijo lo que ya le había dicho en el año 552 a. C. (es decir, 14 años antes); parece increíble que un doctor en Filosofía razone de esta manera; pero esto sólo es un amago de los intentos que harán para conseguir establecer su fundamental fecha de 1844, lo veremos.

5) Por otra parte, en Números 14:34 y Ezequiel 4:6, no hay ninguna regla, que diga que en las profecías dadas en días, éstos deban transformarse en años; pues en esos dos textos sólo se trata de dos hechos concretos, en cada uno de los cuales se dice lo contrario del otro: en Números 14:34, se afirma "un año por cada día", mientras que, en Ezequiel 4:6, se informa: "día por año". Veamos esos dos textos dentro de sus contextos:

a) Dios ordenó a Moisés que enviara doce hombres a reconocer la tierra de Canaán, donde debían entrar los israelitas; los doce espías tardaron 40 días en reconocer aquella tierra (Números 13:1-25). Diez de los doce dieron un informe negativo, que arrastró a los israelitas a rechazar la orden de Dios para entrar en Canaán; entonces, Dios dijo que todos los que tuvieran de 20 años para arriba, morirían en el desierto, excepto Caleb y Josué (Números 14:1-30); por tanto, para que los desobedientes murieran en el desierto, Dios los castigó a deambular por allí 40 años, un año por cada día que habían tardado en reconocer la tierra:

"Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo." (Números 14:34). b) En Ezequiel capítulos 4 y 5, Dios anuncia, mediante una serie de acciones que ordena realizar al profeta, el sitio y destrucción de Jerusalén, lo cual se explica en 2 Reyes 25:1-10. Entre esos gestos simbólicos, Ezequiel tuvo que realizar dos, que consistían en cargar Dios, simbólicamente, la maldad de la casa de Israel, que había durado 190 años, sobre el profeta, reduciéndola a 190 días ( un día por cada año), que el profeta tenía que dormir sobre el lado izquierdo; después, como la maldad de la casa de Israel había durado 40 años, Dios ordena, al profeta, que duerma otros cuarenta días sobre el lado derecho, y dice: "[...], y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado." (Ezequiel 4Helloween. 6) Como es evidente, estos dos pasajes van en sentido contrario. En el primero, los 40 días se transforman en 40 años; en el segundo, los 40 años se convierten en 40 días. Por tanto, en estos dos pasajes no hay ninguna regla profética, sino un castigo real en el primer caso, y un castigo simbólico en el segundo. Si alguien quiere coger estos dos textos (Números 14:34 y Ezequiel 4Helloween, para establecer una regla que mida el tiempo profético, tiene que, según el primer texto, transformar los días en años (40 días = 40 años), y, según el segundo texto, tiene que convertir los años en días (40 años = 40 días). Muchos, por no fijarse bien en lo que dicen estos dos textos bíblicos, han aplicado (cada uno como bien le ha parecido en cuanto al punto de partida) el invento de esa regla o norma, que no existe en ninguna parte, y todos sus cálculos han terminado en un rotundo fracaso; en ninguna ocasión se ha cumplido lo que han anunciado con unos cálculos hechos con esa regla (véase el Apéndice 1). Por tanto, cuando la Biblia da profecías en días, los días sólo son días (véase el Apéndice 2). Sólo, en las 70 semanas de Daniel, se cuenta un año por cada día; pero la medida no viene de esos dos textos que comentamos, sino de un hecho que simboliza lo anunciado en las 70 semanas (lo cual sí se cumplió al pie de la letra); además, en estos dos casos, la medida del tiempo no se da en días, sino en semanas, y, en uno de ellos, se dice claramente que son semanas de años (véase el Apéndice 3 y el Apéndice 9).

7) Por tanto, los 2.300 días de Daniel 8:14 son días literales (véase el Apéndice 2); se trata de los días que se iba a tardar en reconstruir el templo de Jerusalén que, cuando se dio la profecía de Daniel 8: 14 en el año 552 a. C., estaba destruido desde el año 19 del reinado de Nabucodonosor (2 Reyes 25:8-10), que es el año 586 a. C. (54/200-228). En efecto:

a) En Jeremías 17:27, se anuncia la destrucción de Jerusalén. Esta destrucción fue realizada, como queda indicado, en el año 586 a. C., cuando el templo también fue destruido, según se explica en 2 Reyes 25:8-10.

b) Según Daniel 8:1, en el año 552 a. C., se anuncia la restauración de ese templo en Daniel 8:14, la cual fue terminada y el templo dedicado en el sexto año del reinado del rey Darío, según se dice en Esdras 6:15-18. Este rey es Darío I, y su sexto año (según el Adventismo) corresponde al año 515 a. C. (7/tomo III, p. 363). (Véase el Apéndice 2).

c) En Daniel 9:26, se vuelve a anunciar la destrucción de Jerusalén y del templo, lo cual sucedió en el año 70 d. C. por medio de las legiones romanas al mando del príncipe Tito, hijo del emperador romano Vespasiano (7/tomo V, p. 484).

8) Es evidente que el hecho de convertir los 2.300 días en 2.300 años no tiene base bíblica; de ahí, los intentos del Adventismo para "cortar" las 70 semanas de los 2.300 días de Daniel 8:14, empezando los dos períodos al mismo tiempo en el año 457 a. C., como se ve en el gráfico primero de más arriba; pero ese subterfugio no le sirve para sus fines; porque no le salen las cuentas en su cálculo de las 70 semanas de Daniel 9:24-27, como vamos a demostrar a continuación.

9) En Daniel 9.25, se dice que las 70 semanas se empezarían a contar "desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén [...]".

10) En Esdras 7:12-13, el rey persa Artajerjes dice, al sacerdote judío Esdras, en su decreto:

"Artajerjes rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz.   "Por mí es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya." 11) No se dice en qué día dio el rey Artajerjes esta orden; pero sí se afirma en la Biblia: "[...], este Esdras subió de Babilonia. [...] Y con él subieron a Jerusalén algunos de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y sirvientes del templo, en el séptimo año del rey Artajerjes. Y llegó a Jerusalén en el mes quinto del año séptimo del rey. Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, [...]." (Esdras 7:6-9). 12) Vemos con claridad que, aunque no se dice en qué día se emitió esa orden del rey Artajerjes, está claramente expresado que ese viaje a Jerusalén se realizó en el año séptimo del rey Artajerjes, y que salieron de Babilonia en el día primero del primer mes, que es Nisán, equivalente al mes de abril (aproximadamente); y llegaron a Jerusalén el día primero del mes quinto, que es Av, el cual corresponde al mes de agosto (aproximadamente), (12/73, 107). Así que el viaje empezó a primeros de abril, y llegaron a Jerusalén a primeros de agosto del año séptimo del reinado del rey Artajerjes. Ahora hay que calcular dos cosas:

a) A qué año del calendario juliano corresponde el año séptimo del reinado de Artajerjes.

b) En qué momento, dentro de ese año séptimo, el rey Artajerjes emitió esa "orden", para realizar ese viaje a Jerusalén.

13) Sobre el año séptimo de Artajerjes, el Adventismo dice:

"Uno de los papiros de doble fecha descubiertos en la colonia judía de Elefantina, Egipto [...], fue escrito en el año de ascensión al trono de Artajerjes, en enero del 464 a. C. [...]. Comparándolo con otros registros, antiguos, se puede deducir que, mediante el cómputo judío, el ‘comienzo de su reinado’ o ‘año ascensional’ comenzó después del Año Nuevo judío de 465 a. C. y terminó en el siguiente Año Nuevo judío, en septiembre-octubre del 464 a. C. Entonces, su ‘primer año’ (su primer año calendario completo) habría sido desde septiembre-octubre del 464 a. C. hasta septiembre-octubre del 463 a. C. El 7º año de Artajerjes se extendería entonces, desde el otoño (septiembre-octubre) del 458 a. C. hasta el otoño del 457 a. C. [...]." (7/tomo 4, p. 879).   "Artajerjes ascendió al trono a finales del año 465 A. C. Pero el año 465-464 A. C. no fue el primero de Artajerjes. [...] Tanto judíos como persas contaban los años del reinado de los monarcas a partir de fechas fijas. Los judíos contaban los años civiles de otoño a otoño, comenzando con el 1º de Tisri (Septiembre). El período que iba desde la ascensión al trono hasta el siguiente día 1º de Tisri era denominado ‘comienzo del reinado’ [...]. Ahora se acostumbra llamarlo ‘año ascensional’. Podía durar días o meses. Recién al terminar comenzaba el primer año de reinado." (13/tomo III, p. 223). 14) Por otra parte, tenemos la siguiente información sobre el comienzo del reinado de Artajerjes, cuando sucedió a su padre Jerjes: "JERJES. Rey de Persia, llamado Asuero en latín, hijo de Darío I, n. hacia el año 519 a. de J. C. y m. en 465. [...], siendo asesinado, junto con su hijo mayor Darío, por el jefe de la guardia, Artabán, en Diciembre de 465 ó Enero del 464, que fue muerto el mismo día. Le sucedió su hijo Artajerjes I." (14/tomo 28, pp. 2669-2670). 15) Recogiendo ahora, en un gráfico, toda la información de estas tres últimas citas, veremos con claridad dónde queda situado el año 7º del rey Artajerjes en el calendario juliano.

Gráfico tercero.


16) Observamos, en este gráfico, que los años del calendario judío, que van de otoño a otoño, comprenden el último trimestre de un año juliano más los tres primeros trimestres del año siguiente. El "año ascensional" de Artajerjes comenzó entre finales de diciembre del año 465 a. C. y primeros días de enero del año 464 a. C. y terminó por finales de septiembre del año 464 a. C. También vemos dónde empezó y terminó el viaje que hizo Esdras a Jerusalén en el año 7º del reinado de Artajerjes; se observa que este año 7º comprende el último trimestre del año 458 a. C. y los tres primeros trimestres del año 457 a. C.

 

17) Una vez averiguado a qué año del calendario juliano corresponde el año 7º de Artajerjes, nos queda deducir en qué momento, dentro de ese año 7º, emitió el rey Artajerjes esa "orden", para realizar ese viaje a Jerusalén, que es lo que hemos indicado más arriba, en el punto 12-b.

18) Es evidente que la "orden", para realizar ese viaje, tuvo que emitirse antes de comenzar dicho viaje. Lógica y evidentemente los hechos cronológicos sucedieron así:

a) El rey Artajerjes emite la "orden" para el viaje.

b) La "orden" dice que todo el que quiera ir "en mi reino" a Jerusalén, se reúna en Babilonia; por tanto, la "orden" debe darse a conocer por todo el reino del rey Artajerjes.

c) Cuando los judíos que vivían en el reino persa de Artajerjes, conocieron esa "orden", los que quisieron ir a Jerusalén, se concentraron en Babilonia para hacer el viaje con Esdras; en Esdras 8:1-36, se habla de los que hicieron ese viaje.

d) Ahora bien, ¿cuánto tiempo pudo pasar desde que el rey dio la "orden" hasta que estos judíos se reunieron en Babilonia? Si nos fijamos en el mapa del reino persa (en la última página), y en (52/tomo I, p. 44), vemos que los que vivían en la parte oriental de ese reino, por ejemplo, en la importante ciudad de Bactra, o en el extremo occidental, tuvieron que recorrer unas distancias mayores que el camino recorrido después para ir desde Babilonia a Jerusalén rodeando el desierto de Arabia. Además, puesto que era un viaje sin retorno, pues se trataba de ir a vivir en Jerusalén, es decir, volver a la tierra de donde habían sido deportados sus padres, estos judíos tuvieron que liquidar sus negocios y propiedades antes de ir a Babilonia para reunirse con Esdras. Por consiguiente, aunque ese viaje hasta Babilonia se hiciera más rápido que el de Babilonia a Jerusalén, porque un viaje individual es más rápido que el de una caravana, si en el viaje a Jerusalén se tardó unos cuatro meses, en el viaje hasta Babilonia, al ser la distancia, para los más alejados, casi el doble que de Babilonia a Jerusalén, no podemos calcular que tardaran menos de otros cuatro meses; a estos cuatro meses hay que sumar el tiempo que tardaron los heraldos del rey (éstos más rápidos) de llevar la noticia de la "orden" del rey hasta Bactra, por ejemplo; también hay que sumar el tiempo que estos judíos tardaran en liquidar sus posesiones. No es ninguna exageración calcular que, desde que el rey emitió la "orden" en cuestión hasta que los judíos de los lugares más alejados del reino persa se pusieran en camino hacia Babilonia, pasaron otros dos meses más. Por tanto, desde que el rey emitió la "orden" hasta que Esdras empezó el viaje desde Babilonia, se habrían pasado seis meses como mínimo; Así, pues, como Esdras salió de Babilonia el día primero del primer mes, que hemos visto que corresponde a primeros de abril del calendario juliano, resulta que seis meses antes corresponde a primeros del mes de octubre del año 458 a. C., es decir, nos situamos en el comienzo del año 7º del reinado del rey Artajerjes, que es el comienzo del otoño del año 458 a. C., como se puede ver más arriba (gráfico tercero).

19) Por tanto, como la Biblia dice que las 70 semanas se empiezan a contar "... desde la salida de la orden..." (Daniel 9:25), resulta que, si comenzamos a contar los 2.300 días al mismo tiempo, como hace el Adventismo, y la fecha de este comienzo es el principio del otoño del año 458 a. C., el final de estos 2.300 días (años para el Adventismo) se sitúa en el comienzo del otoño (primeros de octubre) del año 1843 d. C., pues al retrasar un año el comienzo (desde el 457 al 458), también se retrasa un año el final (desde el 1844 al 1843), como se puede observar más arriba (gráfico primero).

20) Como se ve, vamos a parar al año 1843 que es la primera fecha que dio Guillermo Miller para el fin del mundo, fecha que fue presentada en "el famoso diagrama ‘1843’.", donde estaban los cálculos que daban lugar a esa fecha por cuatro caminos distintos (véase ese diagrama en el Apéndice 1). Después, cuando esa fecha falló, dieron otras dos: "el 21 de marzo y luego el 18 de abril de 1844". Por fin, dieron la fecha del 22 de octubre de 1844, que también falló; así retrasaron la fecha del fin del mundo un año, desde 1843 a 1844, que es el año que ahora encontramos de error en esos cálculos. Dentro del año 1844, fijaron el día 22 de octubre porque dicen que, en ese año, ese día correspondía al día 10 de Tisri del calendario judío, en el cual se celebraba la fiesta de las "Expiaciones", consistente en la purificación del santuario israelita (Levítico 16:29-30):

"Un estudio más detenido del santuario y su servicio, les reveló que la purificación del santuario ocurría el día décimo del mes séptimo. Esto confirmaba la idea de que los dos mil trescientos años terminarían en el otoño [primavera meridional] porque el día décimo del mes séptimo correspondería al 22 de octubre de 1844." (1/151). 21) Ahora bien, si cuentan los 2.300 años por el calendario juliano, dichos años tienen que haber empezado en el día 22 de octubre del año 457 a. C.; y, si los cuentan por el calendario judío, esos años tienen que comenzar el día décimo del mes de Tisri del mismo año 457 a. C. En los dos casos esto da lugar a un error, que consiste en comenzar a contar las 70 semanas (pues no olvidemos que las cuentan juntas con los 2.300 años) en el año 8º del rey Artajerjes, pues este año 8º empezó el día uno de Tisri del año 457 a. C., y el día de las "expiaciones" era el día décimo de ese mes; lo mismo sucede si se cuenta por el calendario juliano, pues el 22 de octubre del año 457 a. C. cae dentro del año 8º del rey Artajerjes (véase el gráfico tercero).

22) Ahora tenemos que preguntar: ¿cómo justifica el Adventismo este desplazamiento del comienzo de las 70 semanas en un año (del 458 al 457) en contra de lo que dice la Biblia en Daniel 9:25? La profetisa del Adventismo contesta así:

"El decreto de Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 ant. de J. C." (2/373). 23) Vemos que, con esta declaración tan rotunda como gratuita, se cambia el principio de las 70 semanas desde 458 a. C. a un año más tarde, al 457 a. C., para que, así, el final de los 2.300 días-años no sea en 1843, como había predicado Miller, sino que ese final sea en el otoño del año 1844. Repitamos el gráfico tercero agregando las fechas del verdadero comienzo de las 70 semanas y de esa pretendida puesta "en vigencia" de la "orden" o "decreto" de Artajerjes en el 7º año de su reinado:

Gráfico cuarto.



24) Veamos ahora lo que implicaba la "orden" de Artajerjes para los judíos que fueron con Esdras desde Babilonia a Jerusalén en el 7º año del reinado de este rey, según lo explica la Biblia en Esdras 7:1-27 y 8:24-34:

 

a) Les autorizaba a concentrarse en Babilonia.

b) Marcharse a Jerusalén para residir allí.

c) Llevar consigo más de 22.000 kilos de plata y más de 3.000 kilos de oro, amén de una cantidad de valiosos objetos; parte de todo esto fue donado por el mismo rey Artajerjes y su Gobierno (como se explica en Esdras 7:15-16).

25) El Adventismo debería explicar cómo hicieron todo eso los judíos sin tener ninguna autorización para ello, puesto que se fueron al principio del mes de abril del año 457 a. C., y la "orden" para hacerlo no entró en vigencia hasta el otoño del mismo año, casi dos meses después de haber llegado a Jerusalén, según su profetisa, Sra. White. Parece increíble que personas con estudios de Derecho (en el Adventismo) puedan aceptar y apoyar esas inconsecuencias de su profetisa; pero jamás nadie podrá encontrar en la Biblia ni en la Historia ninguna prueba, para demostrar que la "orden" o "decreto" del rey "Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 a. C.". Eso es lo que necesitaban para llegar con sus cálculos hasta el otoño del año 1844, y, sencillamente, se lo inventaron; después lo confirmó su profetisa, que para eso la crearon (véase el Apéndice 4).

26) Por fin, podemos preguntar, al Adventismo, que si la fecha verdadera, para empezar a contar las 70 semanas (y los 2.300 días, según ellos) era el otoño del año 457 a. C., para llegar al otoño del año 1844 d. C., ¿por qué hicieron unos cálculos proféticos que llegaban sólo al año 1843, y los exhibieron en "el famoso diagrama ‘1843’ " desde 1842? (véase el Apéndice 1). Su profetisa contesta así, apoyándose en una de sus visiones:

"He visto que el diagrama de 1843 fue dirigido por la mano del Señor, y que no debe ser alterado; que las cifras eran como él las quería; que su mano cubrió y ocultó una equivocación en algunas de las cifras, para que nadie pudiese verla, hasta que la mano de Dios se apartase."   "[...]. La mano del Señor se apartó de las cifras, y echaron de ver el error. Advirtieron que los períodos proféticos alcanzaban hasta 1844, y que la misma prueba que habían aducido para demostrar que los períodos proféticos terminaban en 1843 demostraba que terminarían en 1844." (3/74, 236). 27) He ahí la profetisa del Adventismo: tan falsa es esa explicación de lo que hacía ese dios trafullero con su mano, como la explicación de que: "El decreto de Artajerjes fue puesto en vigencia en el otoño del año 457 ant. de J. C.". Pero una cosa es cierta: que el Adventismo tiene un error, en su fecha del año 457 a. C., que resulta ser falsa, por lo que no le permite llegar a establecer su creencia fundamental basada en la fecha de 1844; porque, para llegar a ella, le falta un año, y esto no tiene arreglo; mas sigamos con las fechas de sus cálculos y veremos más trafullas.

Tags: sectas, adventismo, historia

Publicado por Desconocido @ 19:58  | Sectas
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Comentarios
Publicado por Invitado
lunes, 09 de febrero de 2009 | 15:19
Deseas debatir el tema...?

justijav@gmail.com
Publicado por Invitado
lunes, 19 de octubre de 2009 | 0:03
son unos idiotas