En
la catequesis del pasado miércoles, Benedicto XVI trató la doctrina de
la justificación. El Papa analizó de manera positiva la teología de
Martín Lutero de la “Sola fe” (justificación por la fe), lo que ha
suscitado comentarios favorables por parte de las iglesias luteranas.
Así, el decano de la Iglesia Evangélica Luterana en Italia, Holger
Milkau, ha expresado: `siempre es un gusto escuchar al Papa hablar de
Lutero, sobre todo si afronta argumentos que se comparten´.
`Cristo
nos hace justos´, dijo el Papa. `Ser justo quiere simplemente decir
estar con Cristo y en Cristo. Esto basta. No hacen falta otras
observancias´. Milkau aprueba este enunciado del pontífice, aplaudiendo
también la interpretación que hizo de uno de los puntos centrales de la
doctrina de Martí Lutero (1483-1546): la doctrina de la `justificación
por la fe´.
Lutero, interpretando la carta a los Romanos, se convenció de que
el cristiano se salvaría `sólo por la fe´ y no por las `obras´ que
realiza. Benedicto XVI explicó que `la expresión `sola fe´ de Lutero es
verdadera, si no se opone a la fe y a la caridad, al amor´.
Según el decano luterano, `para los protestantes no hay problema a
la hora de afirmar que el ágape es realización en la comunión con
Cristo´. Ahora bien, siguiendo sus propias fuentes teológicas, Milkau
propone con una visión protestante ampliar `esta reflexión también al
problema de la iglesia. Las palabras del Papa podrían también
significar que para estar en Cristo no hace falta pertenecer a la misma
iglesia, pues el ágape es el elemento esencial de la comunión con
Cristo´.
Y sigue diciendo: `la justificación por la fe y no por las obras ha
sido acogida y aceptada ya como base del credo cristiano. El Papa, sin
embargo, ha expresado un “si”, y no podía ser de otro modo. Este `si´
lo ve en el peligro del libertinaje que niega Pablo y, con él, también
Lutero. La fe tiene que tener una consecuencia, que, según los
luteranos, se expresa en el compromiso por la libertad del prójimo,
compromiso a veces difícil y lleno de sufrimiento´.
`Desde nuestro punto de vista -dice Milkau-, no es por tanto
suficiente definir por decreto lo que es bueno y condenar lo que no lo
es. Por el contrario, hay que incentivar la capacidad de juicio para
ser cada vez más autónomos y responsables, pero al mismo tiempo
conscientes de ser falibles también en el amor. “Sola fide” no
significa no fiarse de los propios poderes, sino esperar todo de Dios´.
LAS DECLARACIONES DEL PAPA
Benedicto XVI habló de la `Doctrina de la Justificación´, uno de
los temas más controvertidos de la reforma protestante, y dijo que su
compatriota Lutero no se equivocaba cuando decía que `nos salva sólo la
fe´, pero matizó que siempre que esa fe `no se oponga a la caridad y al
amor´.
Ante unas 20.000 personas que asistieron en la plaza de San Pedro a
la audiencia pública, el Papa dedicó la catequesis a cómo el ser humano
se convierte en justo a los ojos de Dios, tema central en las cartas de
San Pablo y uno de los asuntos que durante más de cuatro siglos han
separado a protestantes y católicos.
El Pontífice resaltó que el Apóstol Pablo -cuyos escritos
inspiraron profundamente a Lutero- afirmaba en sus cartas a los
cristianos de Roma que `el hombre es justificado por la fe con
independencia de las obras de la ley´.
Lutero interpretó `justificados por la sola fe´, manifestó el Papa,
que añadió que `la palabra ´sola fide´ (sólo la fe) de Lutero es
verdadera si no se opone a la caridad, al amor´. Ser justo, aseguró el
Papa, significa `sencillamente estar con Cristo, por lo que los otros
preceptos ya no son necesarios´.
LA GRAN CUESTIÓN PENDIENTE
Ya el 31 de octubre de 1999, luteranos y católicos firmaron en
Augusta (Alemania) una declaración sobre la Doctrina de la
Justificación, considerada un importante paso en el camino ecuménico.
Sin embargo, y siendo un paso sin duda positivo este reciente
acercamiento en palabras de Benedicto XVI a un aspecto básico de la
teología de Lutero, queda pendiente –entre otras- una importante
cuestión: ¿quién administra esta gracia de Dios que viene por la fe en
Jesús?
Porque según la teología católica, esa gracia es administrada a
través de “la” Iglesia (católica) desde el bautismo, pasando por los
sacramentos (confesión, comunión), hasta llegar a la extrema unción y
la intercesión por los difuntos. Es decir, se admite que existe una
línea telefónica que la gracia de Dios da al hombre por la fe en Jesús,
pero la centralita la lleva la jerarquía católica, que es la que
interpreta, dicta, decide y hace de intermediaria permanente en la
relación del hombre con Dios.
El protestantismo entiende sin embargo que el cristianismo bíblico
sólo admite a Jesús como intermediario “porque hay un solo Dios y un
solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (2ª carta a
Timoteo 2

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Además, a esta cuestión de la "Sola fe", habría que hablar de la
"sola gracia" y "sola Escritura". Pero, de momento, en estas cuestiones
Benedicto XVI no ha entrado, así que quedan en el archivo de
"pendientes".